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Sábado, 20 Noviembre 2021 11:49

La Revolución Mexicana fue redimensionada por el presidente Lázaro Cárdenas

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LaOtraPlana.com.mx

La gesta que inició Francisco I. Madero el 20 de noviembre de 1910 puso fin a la dictadura de Porfirio Díaz; hoy cumple 111 años y se celebrará con un desfile militar en el Zócalo

 

Ciudad de México.-El significado de la Revolución Mexicana en el calendario nacional como fiesta cívica -conmemoración: desfile, decoración, día de descanso obligatorio y que la calle principal que lleva al Zócalo de la Ciudad de México, se llame 20 de noviembre-, se debe fundamentalmente al general Lázaro Cárdenas del Río.

Presidente de México entre 1934 y 1940, Cárdenas del Río fue un revolucionario redondo: se incorporó la lucha revolucionaria en 1913 como capitán segundo, en la Segunda División del Sur a, del lado de los constitucionalistas, en la etapa carrancista, los ganadores de la Revolución.

Veintiún años después, como jefe del Ejecutivo Federal -el primero con un periodo constitucional de seis años en el cargo-, exaltó de distintas maneras la gesta que puso fin a la dictadura de 36 años de Porfirio Díaz y que abrió una nueva etapa de estabilidad política para México.

Al cumplirse hoy 111 años de la Revolución Mexicana, que formalmente inició el 20 de noviembre de 1910 y que para efectos de una versión de la historia nacional finalizó el 5 de febrero de 1917 con la promulgación de la Constitución mexicana -que aún sigue vigente-, Excélsior hizo un recorrido histórico sobre la importancia que la Revolución Mexicana tuvo para el general revolucionario Lázaro Cárdenas del Río, su catapulta hacia los registros más significativos de historia patria del siglo XX.

16 DÍAS PARA ENROLARSE

Después de un viaje de 16 días, entre Jiquilpan y Buenavista, en Michoacán, con una escala en la Hacienda de La Concha, Lázaro Cárdenas se presentó ante el general Guillermo García Aragón, compadre del general Emiliano Zapata, con quien tuvo diferencia irreconciliable al no seguirlo en su lucha contra Madero y tuvo que abandonar el bastión zapatista. En 1915, Zapata mandó fusilar a García Aragón, que estaba de lado de los constitucionalistas y Zapata siempre rebelde, era de los convencionalistas.

El 22 de julio de 1913, Cárdenas del Río, escribió en sus apuntes -que su hijo Cuauhtémoc Cárdenas recuperó en su libro Cárdenas por Cárdenas, de 2016-, que llegó a las 4 de la tarde a Buenavista; “me encaminé a la casa en que se alojaba el general García Aragón con su Estado Mayor, y solicité verlo. Me preguntaron si llevaba armas, contesté que no y me pasaron a un cuarto en donde lo encontré escribiendo. Levantó la vista y me invitó a sentarme. “¿Qué lo trae por aquí amigo, de dónde viene?” “Soy de Jiquilpan, salí el mes pasado, estuve unos días en La Concha en donde está de administrador un hermano de mi madre”. “¿Qué viene usted a hacer a esta zona?” “A incorporarme a la revolución”, y le hice una explicación de los acontecimientos de Guaracha y de Jiquilpan... “¿Sabe usted escribir?”; “un poco”, le dije. “Copie esta orden”, y se levantó saliendo hacia el patio de la casa en donde los esperaban varios jefes. Regresó a la media hora; leyó el escrito y preguntó: “¿En realidad, quiere incorporarse a mis fuerzas?” “Sí, señor” “Va usted a quedar incorporado a mi Estado Mayor con el grado de Capitán Segundo y se encargará de mi correspondencia entre tanto regresa el coronel Viguri”.

LIGADO AL GENERAL CALLES

Después de su entrada formal a la Revolución, Cárdenas del Río empezó a combatir sobre el lomo de un alazán y con una carabina 30-30.

Como teniente coronel, Cárdenas se incorporó en marzo de 1915 a las fuerzas constitucionalistas que encabezaba el general Plutarco Elías Calles, en Agua Prieta, Sonora, no sin antes darle una explicación de cómo fue que una fuerza revolucionaria de Michoacán había llegado hasta Sonora, territorio de Calles.

Plutarco Elías Calles recibió con agrado al grupo de Lázaro Cárdenas -entonces de 19 años-, quien por órdenes de Calles quedó al frente del 22 Regimiento de Caballería, con 460 hombres. Ese fue el momento en que las vidas militar y política de ambos personajes de la historia de México quedaron engarzados para siempre. Inclusive cuando como presidente de México Cárdenas tuvo que mandar al exilio a Calles, que insistía en prolongar el llamado Maximato, con tres distintos presidentes.

Para julio de 1915, por instrucción de Venustiano Carranza, autodenominado Primer Jefe, Calles ascendió al mayor Cárdenas a teniente coronel.

Cárdenas fue comisionado para recuperar la población de Naco, que había sido tomada por el gobernador convencionalista José María Maytorena. La operación dirigida por Cárdenas fue exitosa. Calles recibió felicitaciones por el hecho y a su vez felicitó a Cárdenas y a sus hombres. “las tropas de Cárdenas se condujeron admirablemente…” escribió el general Calles.

El 1 de octubre de 1915, Cárdenas recibió el grado de coronel. Con ese rango estuvo a cargo del Primer Sector en la defensa de Agua Prieta; tuvo bajo sus órdenes al 22 Regimiento de Caballería, el 3er. Regimiento y 6 ametralladoras, en la primera línea, y una fracción de voluntarios de Cumpas, en la segunda línea, como reserva de sector.

OBREGÓN, ENTRE SU LEALTADES

El 6 de noviembre de ese mismo año llegó a Agua Prieta el general Álvaro Obregón y el general Calles le presentó a Cárdenas. En los meses en que Cárdenas se reintegró al constitucionalismo y bajo las órdenes de Plutarco Elías Calles combatió en el norte de Sonora; el rompimiento de la Convención de Aguascalientes llevó pronto al enfrentamiento armado de las facciones revolucionarias, en favor de los constitucionalistas.

El coronel Lázaro Cárdenas quedó íntimamente ligado a Álvaro Obregón y a Plutarco Elías Calles, señala Cuauhtémoc Cárdenas y afirma que ambos fueron sus referentes políticos y a quienes por íntima convicción brindaba lealtad y afecto. Es en ese sentido fue que Lázaro Cárdenas se sumó a la campaña para que Obregón fuera candidato presidencial, cosa que Carranza no quería.

A la muerte en combate del general Guillermo Chávez, en febrero de 1916, el coronel Lázaro Cárdenas quedó con carácter de interino de la Columna Sonora, formada por los batallones 10° y 33° y fracciones de Artillería de Montaña y Ametralladoras. En diciembre siguiente Cárdenas fue ratificado en el cargo.

Para mayo de 1918 Lázaro Cárdenas recibió la orden de viajar a Michoacán, al frente de la Columna Expedicionaria de Sonora y poner en cintura a unos bandoleros, identificados como José Inés Chávez, José Cabrera, Jesús Síntora y José Dávalos.

El coronel Lázaro Cárdenas recibió el 19 de febrero de 1919 la orden de retirarse de Michoacán y trasladarse con la columna a su mando a Tuxpan, Veracruz.

Una parada obligada hacia Tuxpan fue la Ciudad de México. En la estación del Ferrocarril Mexicano, el presidente Venustiano Carranza pasó revista a las tropas y las felicitó por su desempeño en la campaña de Michoacán, en el combate al bandolerismo. El 10 de abril de 1919, Cárdenas, quien desde su incorporación con el general García Aragón se identificaba con las causas agraristas, registró en su diario, según el libro Cárdenas por Cárdenas: “Hoy fue muerto a traición el general Emiliano Zapata en Chinameca, Morelos, por el coronel Jesús Guajardo, de la división del general Pablo González”. Ambos al servicio de Victoriano Huerta, en el bando de los constitucionalistas.

EN 1920 LLEGÓ A GENERAL BRIGADIR

Por acuerdo del presidente Adolfo de la Huerta, Lázaro Cárdenas del Río fue ascendido al grado de general brigadier el 10 de mayo de 1920. Un mes después de este hecho Cárdenas llegó a Michoacán con dos encomiendas, como gobernador interino y como jefe de Operaciones Militares del estado.

Tras una elección conflictiva para elegir gobernador en Michoacán, Cárdenas hizo lo que tenía que hacer para dejar en el gobierno al general Francisco J. Múgica, contraviniendo lo que quería el presidente Álvaro Obregón, que no fuera Múgica el gobernador michoacano. Finiquitado el asunto electoral, Cárdenas fue enviado de regreso a Sonora, en ese mismo año de 1920. En octubre de 1921, lo enviaron a la jefatura de Operaciones Militares del Istmo de Tehuantepec y ahí estuvo hasta 1923, cuando Obregón lo comisionó como comandante de los Campos de Concentración Militares en Irapuato.

El general Enrique Estrada presionó al presidente Obregón para cancelar los Campos de Concentración, cosa que logró, por lo que Cárdenas fue de regreso a Michoacán.

Después llegó su andar por Jalisco, Guerrero, la Huasteca, Veracruz en 1925 en Colima, donde fue iniciado como masón, logrando incluir el credo de la Revolución Mexicana, como parte fundamental de las Logias Independientes de otros Ritos.

A partir de 1928 empezaron los cargos políticos de Cárdenas del Río, como gobernador de Michoacán; presidente del Partido Nacional Revolucionario -antecedente del PRI-, secretario de Gobernación y secretario de Guerra y Marina, desde donde saltó a la candidatura presidencial y de ahí a Los Pinos en 1934.

DESDE BALCÓN VIO EL DESFILE

La primera celebración de la Revolución Mexicana que le tocó al presidente Cárdenas como tal, fue el XXV aniversario, en 1935. Desde 1930 se empezó a realizar un desfile deportivo como parte de la conmemoración revolucionaria, aunque sin efectos formales.

En la primera plana de Excélsior del lunes 18 de noviembre de 1935, como encabezado principal aparece “Majestuoso y alegre desfile en homenaje a la Revolución”. La información da cuenta de que el presidente Lázaro Cárdenas presenció el desfile desde el balcón central de Palacio Nacional.

En la página 8 del diario de hace 86 años se lee la nota titulada “El presidente Cárdenas fue ovacionado ayer de forma amplia y calurosa”. En este texto se informó que “con objeto de presenciar el magno desfile deportivo, el Primer Magistrado de la Nación, general Lázaro Cárdenas, llegó al Palacio Nacional ayer, poco antes de las diez horas, descendiendo de su automóvil en compañía del licenciado Emilio Portes Gil, presidente del Partido Nacional Revolucionario; de los generales Andrés Figueroa, Secretario de Guerra y Marina; Francisco J. Múgica, Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, y del coronel José M. Núñez, jefe de cuerpo de ayudantes de la Presidencia de la República”.

DECRETO PARA FIESTA NACIONAL

Al año siguiente, en 1936, por la inasistencia de diputados no se pudo aprobar a tiempo el decreto que convirtió el día 20 de noviembre de cada año en una fiesta nacional. Que empezó a operar hasta 1937.

El viernes 20 de noviembre de 1936, en la primera plana de Excélsior se publicó la siguiente información: “Hasta el próximo año será oficial la fiesta de hoy”. La nota informaba que “El decreto aprobado anteayer, por Senado de la República. y que su parte resolutiva dice: Artículo Único:  Se declara día de fiesta nacional el 20 de noviembre. de cada año, aniversario de la Revolución Mexicana. Este decreto comenzará a surtir efecto el 20 de noviembre del año en curso. No tendrá fuerza de ley en el XXVI aniversario de la misma Revolución, que se conmemorará el día de hoy, ya que no fue aprobada por la Cámara de Diputados, pues ésta no pudo celebrar sesión por falta de quórum. Además, aun aprobada por las dos Cámaras del Congreso de la Unión. para que el decreto mencionado pudiera surtir efectos legales, era necesario su publicación en el Diario Oficial, para lo cual no hubiera habido tiempo”.

En la página 9 de este diario, el 21 de noviembre de 1936 se publicó la información sobre la inauguración de la avenida 20 de noviembre. El encargado del acto fue el entonces oficial mayor del Departamento del Distrito Federal, Adolfo Ruiz Cortines, que llegó a ser presidente de México.

La calle fue un reto arquitectónico para la época. De hecho, es la mayor intervención que ha tenido el primer cuadro de la Ciudad, ya que se trataba de darle una gran entrada a la Plaza de la Constitución, según explicación del arquitecto Vicente Urquiaga, quien explicó en 1937 que la calle comenzó a abrirse desde abril de 1934. Años después se excavó en la plancha del Zócala para la estación del Metro.

 FELICITACION A DEPORTISTAS

Ya con la legalidad de una fiesta nacional, en 1937, con motivo del XXVII aniversario de la Revolución Mexicana se anunciaba en Excélsior “asumirán el presente año una magnitud excepcional. En ellas tomarán parte los elementos oficiales, las organizaciones obreras y numerosas corporaciones, en su mayoría integradas por hombres que tomaron parte activa en la lucha que dio principio el 20 de noviembre de 1910 acaudillada por don Francisco I. Madero”.

En la misma información del 20 de noviembre de 1937 se daba cuenta de una sesión solemne de Congreso general. En dicha sesión pronunciarán discursos alusivos los señores diputado y licenciado José Muñoz Cota, y senador v doctor Julián Garza Tijerina.

Se anunciaba en 1937 que las ceremonias y festividades, se extenderían al día siguiente, como parte de una jornada para rendir homenaje a los héroes revolucionarios y a evocar la gesta que fue origen de las conquistas sociales alcanzadas hasta el presente.

Al día siguiente del desfile por el aniversario de la Revolución, Excélsior publicó una nota con el encabezado: “Está satisfecho el Sr. presidente con el desfile de ayer; y expresa su felicitación a los deportistas”.

La nota señala que “Momentos después de que el señor Presidente de la República, general Lázaro Cárdenas, dejó el balcón central del Palacio Nacional, desde donde presenció el magno desfile atlético de ayer, y contestando a las preguntas que acerca de dicho solemne acto le hizo un representante de EXCELSIOR, se expresó en los términos siguientes: “Como ustedes y todo el público ha visto, el desfile de hoy no tiene precedente, por la organización y disciplina de sus contingentes. Yo me siento vivamente satisfecho de este acto y creo que la nación quedará satisfecha de él, pues indudablemente demuestra el adelanto a que se ha llegado en materia deportiva, que es uno de los factores del engrandecimiento de la Patria. Por conducto de la prensa envío mis felicitaciones y un cariñoso saludo a todos los deportistas que, con un alto espíritu de cooperación, tomaron parte en este gran desfile”.

DISGUSTO DE VETERANOS

En 1938 la celebración tomó algunos matices. La información de ese año sobre la celebración revolucionaria empezaba así: “Una orgía de luz y de colores, un derroche de júbilo deportivo, una gallarda exhibición de elementos atléticos juveniles, fiesta exultante del músculo bajo la gloria solar, eso fue el gran desfile realizado la mañana del domingo a través de las principales arterías metropolitanas, para conmemorar el vigesimooctavo aniversario de la Revolución.

En la misma página de Excélsior de 1938 se publicó información sobre los veteranos de la Revolución. “Para conmemorar el aniversario de la Revolución Mexicana y evocar hechos de armas, poco más de cien viejos combatientes, miembros del Ejército, unos retirados y otros en servicio activo, se reunieron el pasado domingo en una convivialidad modesta (tres pesos cubiertos), en la casa del general Antonio Maldonado. La comida se distinguió por los exaltados discursos que se pronunciaron y en los cuales quedó evidenciada la inconformidad de los precursores de la Revolución, porque. según ellos, se les ha relegado al olvido, en tanto que los logreros de la Revolución están sentados al banquete”.

100 HERIDOS AL CAER UNA GRADA

Ya para la celebración del 1939, el presidente Cárdenas tomó con menos ímpetu la fecha. El mismo día de la celebración del desfile, el domingo 19 de noviembre, el presidente Cárdenas salió de viaje a una gira de trabajo por el sureste mexicano. Abordó en Veracruz el cañonero Durango.

En la misma página de Excélsior se informó así del desfile por el XXIX aniversario de la Revolución Mexicana:

Frente al estallido entusiasta de una muchedumbre que se apiñó codo a codo en la ruta del desfile y que adornó las alturas de todos los edificios que circundan la Plaza de la Constitución -marco enorme en el que se vaciaba, como en un mol-de, la columna multicolor-, ha pasado ayer, una vez más la radiante juventud deportiva de México con sus cantos, sus vivos uniformes centelleando al sol, sus marchas vigorosas, sus ejercicios de ritmo preciso y su sana alegría que se llevaba tras si la ovación constante. Desde los leones de la entrada al bosque de Chapultepec hasta la Plaza de la Constitución, pasando por Juárez y Madero y ramificándose por Cinco de mayo…”

Ese año, la celebración revolucionaria se ensombreció, pues hubo 100 personas heridas, una grada colocada frente a la Catedral se vino abajo, según se lee en la nota publicada en Excélsior el lunes 20 de noviembre de 1939.

ÚLTIMA CELEBRACIÓN COMO MANDATARIO

El XXX aniversario de la Revolución Mexicana, el último que como presidente de México que celebró el general Lázaro Cárdenas del Río, como otros, éste lo observó desde el balcón central de Palacio Nacional, como se puede ver en el ejemplar de Excélsior del lunes 18 de noviembre de1940.

Ese día el Partido de la Revolución Mexicana (PNR), antecesor del PRI publicó un desplegado en homenaje a la Revolución Mexicana con custro imágenes, la de Madero, Carranza, Cárdena y Manuel Ávila Camacho, que ya era presidente electo. “…En esta fecha gloriosa, un homenaje de gratitud y admiración a los precursores, a los héroes y a los mártires del movimiento libertario: Ricardo Flores Magón, Aquiles Serdán, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Emiliano Zapata, y a todos los jefes, oficiales, soldados y civiles que ofrendaron su vida por el ideal de una patria redimida de la esclavitud y de la tiranía”.

El Desplegado sigue así: “su sacrificio no fue estéril. Pueden ya descasar tranquilos y seguros de que el régimen institucional que encabezará el general Manuel Ávila Camacho, siguiendo la huella luminosa de la administración del presidente Lázaro Cárdenas -uno de los estadistas más grandes de América-, consolidará las conquistas obtenidas por el pueblo mexicano a través de seis lustros de continuo bregar , lo mismo en los campos de cruenta batalla que en terreno de la organización sindical y política…”

(con información de  Excelsior)

 

 

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