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Jueves, 23 Septiembre 2021 10:08

“No me lleven a Haití, mejor que me maten”; crisis fronteriza México-EU

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La Otra Plana.com.mx

Los migrantes cruzan para conseguir comida, niños pasan en los hombros de sus padres y usan cajas de plástico a modo de balsas

 

Ciudad Acuña.-El ir y venir de los migrantes haitianos se mantiene en el puente que conecta Ciudad Acuña, Coahuila, con Del Río, Texas. Del lado estadunidense no es posible conseguir víveres y alimentos.

Las y los haitianos en espera de asilo cruzan al lado mexicano en dónde asociaciones y voluntarios les donan alimentos y enseres o si requieren de más cosas ellos mismos las adquieren.

Nosotros estamos allá (del lado de Río Grande, Texas) porque nos dijeron que hoy a partir de la tarde nadie va a tener la posibilidad de cruzar para acá (Ciudad Acuña), allá no tenemos nada para comer y tampoco los niños”, dice Ronny, jefe de familia de 37 años que hizo viajes de ida y vuelta por provisiones para su familia.

A pesar de las deportaciones masivas, Ronny tiene la esperanza de que pueda llegar a los Estados Unidos, no contempla la posibilidad de regresar a Haití. “Sí me llevan a Haití mejor que me maten, para qué me van a llevar a Haití si no tengo nada para comer”, expresa.

Entre Ciudad Acuña y Río Grande los migrantes cruzan por un afluente de unos 100 metros, sin embargo, en los últimos metros la corriente es más fuerte y termina arrastrando algunas personas que intentan cruzar.

Ayer policías de la Patrulla Fronteriza ayudaron a un joven que era arrastrado por la corriente. Le tiraron una cuerda y lo sacaron del agua, dejándolo reunirse de nuevo con sus compatriotas.

Conforme avanzó el día hacia la media tarde el nivel del agua empezó a subir y el cruce se complicaba más sobre todo para las niñas y niños del campamento. Como en el caso de los adultos los últimos metros eran los más complicados.

Cruzados en los hombros de nadadores más experimentados, la estrategia tuvo que cambiar: una niña llevada en hombros por su padre se le salió de las manos y causó un susto entre quienes acompañaban el traslado.

Con una caja grande de plástico los migrantes improvisaron una balsa para trasladar a las niñas y los niños, la mayoría cruza acompañada de sus papás para después unirse con toda la familia.

Entre la comida que lleva Ronny al otro lado hay cosas para su hija de casi tres años. Su otra hija, justo el miércoles cumplió 14 años, pero no está con ellos desde hace tres meses que empezó el viaje familiar desde Chile.

Yo creo que en algún momento puede haber solución, puede venir un acuerdo, porque nosotros llegamos acá por necesidad, no es porque andemos paseando, si nosotros volvemos para atrás hay personas que van a morir de hambre, de miseria, nosotros queremos salvar la vida no destruirla”, comparte.

(con información de Excelsior)

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