Create a Joomla website with Joomla Templates. These Joomla Themes are reviewed and tested for optimal performance. High Quality, Premium Joomla Templates for Your Site

  • Jesús Marín Fotografia
  • Bannertopprincipaluadecjulio
Martes, 12 Enero 2021 10:02

LA HABITACIÓN

Valora este artículo
(1 Votar)

 

 

 

Este inquietante filme está basado en una horrible experiencia real sucedida en Estados Unidos y se convierte en un plato fuerte de la cartelera de estrenos que Netflix acaba de lanzar para sus abonados. Como un thriller psicológico y película claustrofóbica, se mantiene gracias a las soberbias actuaciones, al uso del reducido espacio y a la afortunada elección del director por esquivar los elementos más morbosos de su historia y centrarse, de lleno, en el largo camino hacia la libertad de una madre y su hijo, después de estar encerrados cinco años en una habitación minúscula

Víctor Bórquez Núñez

Uno de los méritos de este impactante filme, a ratos claustrofóbico y otras tantas luminoso es que, a pesar de ser una historia realmente siniestra, basada en el increíble caso real Fritzl, que inspiró la idea a la novelista Emma Donoghue, es que su director Lenny Abrahamson, muy por el contrario, mantiene firma las riendas de su relato y seduce con un material argumento que cuesta comprender, pero termina seduciendo.

 

“La habitación” (2015) se estructura en dos partes completamente simétricas, tal como sucede con los personajes de Brie Larson y Jacob Tremblay, capaces de sostener sobre sus hombros un relato donde el encierro, el espacio limitado de una pequeña habitación y la necesidad de huir mantiene siempre la tensión en el relato.

Desde el inicio la historia que cuenta este filme es terrible: una joven mujer y su pequeño hijo han vivido encerrados en una estrecha habitación por cinco largos años.

El lugar no tiene ventanas, solamente un tragaluz en el techo y un televisor que son los únicos elementos que tienen para entender algo de lo que sucede afuera, más allá de la estrechez de este lugar donde durante cinco años han estado confinados.

La mujer ha hecho esfuerzos sobrehumanos para resistir y educar, de alguna manera a su hijo Jack, quien se ha creado un mundo fantástico e imagina historias a través de las imágenes de la televisión.

La pregunta de rigor es obvia: ¿quién es el psicópata capaz de mantener encerrados a una madre y su hijo en ese lugar minúsculo durante cinco años? ¿Cuáles son sus motivaciones?

Ese hombre aparece de manera regular, les lleva comida y, mientras el niño es obligado a esconderse en un armario, este sujeto mantiene relaciones con la mujer, una chica muy joven que está obligada a satisfacer sus instintos, porque sabe que la vida de su hijo y la propia están en juego de manera permanente.

Pero a medida que pasa el tiempo, el niño va creciendo y también crecen sus interrogantes, aumenta su curiosidad y mediante la imaginación desbordante se construye mundos en donde vive (o sobrevive) de manera protegida.

Lo molesto de todo el relato es que los espectadores sabemos desde el comienzo que esto realmente sucedió, fue un acontecimiento auténtico y, por lo mismo, más doloroso y perturbador, aun cuando en lo cotidiano nos enteramos cada cierto tiempo de situaciones tan o más macabras como las que menciona el filme, realizado sin caer en la exageración, la caricatura o el morbo.

Pronto, se van revelando otros datos no menos inquietantes: el secuestrador, por ejemplo, es un tipo común y corriente, con serios problemas de autoestima, incapaz de sentir aprecio efectivo y que solo espera respeto e incluso agradecimiento de estos seres encerrados por su culpa.

La mujer hace esfuerzos denodados por no perder la lucidez, mantener la calma, establecer un vínculo con su hijo, sin perder ese cable a tierra tan necesario para que el niño pueda entender los límites entre la fantasía y la dolorosa realidad en la que viven.

Uno de los mayores méritos de la película es lograr que dos personajes encerrados en un espacio ínfimo no terminen agotando a los espectadores, para lo cual el director y su guionista saben dotar de especial fuerza dramática esa habitación siniestra donde han estado confinados durante cinco años. Y a ello se suma la calidad actoral que, en su época, le significó cuatro importantes nominaciones a los premios Óscar de la Academia a este filme: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz (Brie Larson, la madre) y Mejor Guion Adaptado. 

Cuando el filme pierde fuerza es en el tramo final, una vez descubierto el terrible suceso, porque el director trata de manera desesperada de establecer un paralelo entre el encierro interior (la habitación) y el encierro que genera la sociedad a través de la explotación de este caso en los medios de comunicación social.

En todo caso, “La habitación” es un filme que no fatiga, mantiene una tensión permanente y descoloca a los espectadores con sus inesperados giros mentales que dan soporte a pequeñas historias que cada uno tendrá que ir desarrollando e imaginando el final.

En síntesis: este filme que se encuentra en la plataforma de Netflix es una excelente materia de análisis y discusión que tiene como personajes protagonistas a una madre y su pequeño hijo de cinco años que no tiene idea de lo que existe detrás de esas cuatro paredes que los mantienen encerrados. 

La destacada actuación de Brie Larson como la madre le significó obtener el Óscar a la mejor actriz además del Globo de Oro, el BAFTA y el Premio SAG, Curiosamente derivó hacia el cine comercial, siendo ampliamente conocida por su interpretación como la Capitana Marvel. El niño en tanto, Jacob Tremblay, recibió el Premio de la Crítica por Mejor Artista Joven.

 

@VictorBorquez

Periodista, escritor y Doctor en Proyectos de Comunicación

Desarrollado por Netstream © 2018 La Otra Plana