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Jueves, 27 Agosto 2020 22:23

POLÉMICAS Y DISFUNCIONES DE LAS REDES SOCIALES 

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(a propósito del estreno en septiembre de CUTIES en Netflix)

 

Un escándalo de proporciones se desató en las redes sociales a propósito del anuncio de Netflix: en su parrilla de septiembre estrenará “Cuties”, la cinta francesa que está acusada de hipersexualizar a los menores y hasta de fomentar la pedofilia, a pesar de que ya aparecen voces autorizadas reclamando porque la película no ha sido vista por quienes la acusan de inmoral. Aparte de este tema, salta de nuevo la advertencia respecto de que las redes sociales están siendo mal utilizadas en su (supuesta) tarea fiscalizadora.

Víctor Bórquez Núñez

Primer punto para la discusión: ¿qué tan fiable es un “trending topic”?

 

Respuesta discutible, considerando que las redes sociales, hoy, se han transformando en un ámbito que tan pronto levanta realidades, como también inventa, deforma y descontextualiza situaciones que son absorbidas como “reales”.

Segundo punto. ¿Podemos demonizar un filme si no lo hemos visto y solo basamos nuestra opinión en lo que repiten hasta la exageración las redes sociales?

Todos estamos más que conscientes de que una imagen sacada de su contexto o una declaración bien instalada en un momento determinado, corre como la pólvora y se transforma en un fenómeno viral del cual es casi imposible escapar.

Todo este preámbulo para reclamar una situación que sí es escandalosa, y de la que pocos medios han dado cuenta: ¿Es posible criticar (y destrozar) un filme antes de ser visto? La lógica diría de inmediato que eso no puede ni debe suceder, aunque la realidad indica que toda la polémica campaña anti exhibición de “Cuties” se ha debido, en gran medida, por la manipulación de miles de personas que hicieron estallar Twitter, reclamando y exigiendo que se sepultara su estreno, sin siquiera haberla visionado, lo que incluso conecta este tema con la libertad que debe tener cada espectador para ver lo que desee.

El polémico filme aparece el 9 de septiembre en Netflix. El escenario está candente y ya su afiche y su sinopsis han sacado ronchas: un grupo de niñas que están bailando con atuendos que no corresponden a su edad, exhibiendo poses que no se condicen con su desarrollo. El texto publicitario expresa que: “Amy tiene 11 años y se queda alucinada con un grupo de baile de chicas. Para unirse a ellas, empieza a explorar su feminidad, desafiando las tradiciones de su familia”. 

Con esos elementos -unas líneas descriptivas y una imagen- se armó la polémica y, aun reconociendo que dichas líneas descriptivas e imagen escogida no fueran adecuadas, no es posible anticipar un juicio devastador sin que se haya analizado el filme, su puesta en imágenes y su tratamiento temático por espectadores que sean capaces de separar el ruido de las nueces, entregando una opinión con el suficiente fundamento como para que el espectador tome la decisión de ver o no ver el ya famoso filme.

Curiosidades: aquéllos que hicieron explotar las redes con hashtags del tipo #netflixpedofilia y #boicotNetflix, nunca dijeron que la película obtuvo nada menos que el premio a la Mejor Dirección en el Festival de Sundance, un lugar respetado por el cine de autor y la cuna donde han aparecido las películas más comprometida. Tampoco dijeron (por ignorancia o por desidia) que el filme ganó una Mención Especial de Jurado. Tampoco nadie dijo que la directora, abordada por muchos medios de comunicación, fue enfática en aclarar que su película nada tenía de todo aquello que se le imputaba.

Recabando informaciones “Cuties” es una feroz crítica precisamente al fundamentalismo religioso y al tema de la hipersexualización de las menores y para ello presenta a una protagonista, una chica de once años de origen senegalés que, cansada de la influencia materna, trata por todos los medios de escapar de ese medio en que vive, donde existen normas estrictas y un apego excesivo a valores tradicionales que no se condicen con la realidad que le proyectan los medios y las redes sociales.

Para tratar de huir de ese medio, se integra a un grupo de baile de niñas, donde el tema central es la imitación de las conductas hipersexualizadas del mundo femenino que ven, precisamente, a través de las redes sociales y el mundo audiovisual, el cual no pueden ignorar.

Así, lo que el filme en verdad plantea es una fuerte crítica a los concursos que existen en los medios, donde las niñas son obligadas a adoptar una conducta que nada tiene que ver con su realidad infantil, haciendo que imiten los comportamientos que explotan el cuerpo.

Este tema había sido tratado con mucho encanto y no poca ferocidad en la exquisita película estadounidense “Pequeña Miss Sunshine”, que era en verdad un fuerte alegato en contra de la proliferación de ese tipo de concursos en que los padres hacen que sus hijas (e hijos) imiten grotescamente el culto a la sexualidad de los adultos, con el propósito de obtener premios y contactos.

Han declarado los analistas del filme -quienes sí vieron la película- que se trata de una dura crítica a la realidad del mundo occidental, sobre todo porque todo ese show de niñas imitando conductas sexuales adultas, se ha transformado en un modelo aceptado, con chicas maquilladas, con tenidas provocativas y cuyos comportamientos impactan porque se trata, a todas luces, de una infancia ultrajada.

La directora, Maimona Deucouré, manifestó que la idea de este filme surgió tras asistir a un evento en París: allí vio a un grupo de chiquillas de once años, las que protagonizaron un baile prácticamente erótico y sexualizado.

Estrenado en Francia, “Cuties” no levantó ni un solo escándalo y, por el contrario, fue saludado por la crítica especializada como una excelente radiografía de una situación indignante, que denigra el concepto de la inocencia infantil y que es alentado por las redes sociales.

De esa impactante experiencia, la realizadora empezó a averiguar y descubrió que las redes sociales estaban llenas de chicas que se exhibían en tenidas y poses que no corresponden a una niña de diez años, alcanzando más de 400 mil seguidores, fenómeno inédito para otras culturas. Todo ello es la objetivación de la mujer que, a los once años, es poco probable que sea comprendido como tal.

A pesar de toda la polvareda que se levantó, y pese a un escueto comunicado de Netflix donde señalaban que se disculpaban por el cartel inapropiado con que se publicitaba el filme, la película se estrenará en esa plataforma y, por fin, podremos constatar qué de cierto o de mito hubo en esa condena a priori de un filme que, a todas luces, aparece como un documento más que necesario de ver y de discutir en un instante en que las redes sociales están descontroladas y muchas veces solo originan espejismos.

@VictorBorquez

Periodista, escritor y Doctor en Proyectos de Comunicación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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