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Viernes, 26 Junio 2020 10:44

DE FINA SELECCIÓN

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NADIE SABE QUE ESTOY AQUÍ

Sentimientos encontrados nos deja este estreno de la primera película chilena en Netflix “Nadie sabe que estoy aquí”, del director Gaspar Antillo. Visualmente, tiene la textura de los filmes con fotografía impecable y cautivadora y que seduce desde el inicio, al borde mismo del preciosismo. En lo narrativo, sigue esa deriva eterna de nuestro cine: el relato lento, fragmentado, con elipsis y una solemnidad que a raros descoloca, porque deseamos que “algo suceda”. Y sucede harto, en clave enigmática, con música estridente, con ciertos momentos molestos y siempre con él la presencia abrumadora del actor chileno-estadounidense Jorge García, famoso a nivel internacional por interpretar a "Hurley" en la exitosa serie "Lost" y cuyo físico se constituye en un excelente recurso dramático

Víctor Bórquez Núñez

EN UN LUGAR MUY, MUY LEJANO…

Memo vive en una isla del sur, con su tío, trabajando con ovejas, lejos de la denominada civilización. Es un tipo hermético, de casi nulas palabras, de monosílabos y ocultamientos.  Sabemos que tuvo una experiencia traumática cuando su voz era un don divino: alguien le arrebató esa voz y él quedó tras bastidores, ahogado en su rabia y frustración. Aunque se ha ocultado por 25 años, todo resurge cuando una mujer lo escucha cantar, descifra el puzzle y lo obliga a enfrentar un pasado en el cual su padre lo abandonó, un cantante infantil usufructuó de su talento y él se encerró en un mundo privado, en donde canta con sus trajes multicolores y maquillado en medio del bosque para un selecto público de fantasmas del pasado. Un pasado que, ineludiblemente, ha de regresar.

 

Estrenada recién el 24 de junio, constituye un acontecimiento importante para el cine chileno, sobre todo porque ha sido lanzada por la plataforma de Netflix como uno de los estrenos destacados de este período, luego que el pasado 29 de abril la película obtuvo un gran reconocimiento en el Festival de Cine de Tribeca, Best New Narrative Director, con este primer largometraje ya que antes el cineasta participó en dos cortos: "Mala cara" (2015), que también escribió y dirigió, y "The beginning" (2014), donde fue productor ejecutivo.

Escrita por Josefina Fernández, Enrique Videla y el propio Gaspar Antillo, contó con el respaldo de la productora Fábula que ha tenido grandes éxitos, entre ellos “No” y “Neruda”.

Para acceder a este filme debemos tener bien claro que el entusiasmo por una película varía en cada espectador por motivos tan especiales y subjetivos que no se puede saber qué sucederá cuando se enfrente a una propuesta especial como ésta.

Acá lo primero que resulta un lujo es el protagonista, Jorge García, que desde que estuviera en la serie “Lost” supo ganarse el cariño de los espectadores del mundo, regresando ahora en un papel que demuestra el gran talento que tiene, porque esta película descansa en su físico abrumador, en sus silencios y en sus gestos mínimos pero certeros.

Es indudable que este filme tiene un claro planteamiento cinematográfico y hay mucho ímpetu en la dirección de Gaspar Antillo, aunque a ratos la película peque de preciosismos no siempre necesarios y que en muchas ocasiones se asocia al cine publicitario, ése que tan bien cultivó en otra etapa del cine nacional un realizador como Silvio Caiozzi, por ejemplo.

“Nadie sabe que estoy aquí” es, entonces, un drama en apariencias sereno, aunque todo está a punto del quiebre, del desborde y esa misma situación hace que el filme adquiera suspenso allí donde en apariencias no debería existir. 

Se agradece la sobriedad del relato, donde no existe ni un solo plano que moleste o desentone, aunque paradójicamente el excesivo formalismo a ratos se torna un lastre. E incluso en los inesperados giros de la trama se dejan ver con agrado, se sienten bien engarzados en un relato que crece desde el misterio y alcanza un punto climático que se contiene precisamente, en el físico del protagonista y esa brillante secuencia en el set televisivo donde predomina la luz (artificial) y las penumbras que ocultan a los personajes.

Un buen trabajo en el montaje, donde se denota el empeño del director en romper la calma con detalles de la puesta en escena que, incluso, juega con la fusión espacio y tiempo, para entregarnos pequeños y sutiles elementos del pasado del protagonista, que sirven para armar el rompecabezas de por qué vive aislado y casi como un ermitaño.

Un punto interesante es cómo los espectadores empiezan a descubrir el verdadero tema de la película, luego de un comienzo extraño, lleno de enigmáticas miradas y comentarios en apariencia banales, de esta manera mediante flashbacks del pasado del protagonista y algunas  extrañas conversaciones, empezamos a entender por qué ese enorme hombre sigue actuando como un niño, por qué se pinta las uñas y sale al bosque enfundado en una capa multicolor… por qué canta con una delicadeza que no tiene relación con lo que realiza diariamente con las ovejas.

Buena elección del director el evitar todos los excesos emocionales, frenando al máximo los desbordes, donde intuimos que el drama de Memo es muy profundo y que lo que entendemos es solo la punta de un iceberg. Por eso la secuencia final es tan interesante, a nivel estético, narrativo y también en el plano simbólico. Memo deberá enfrentar sus demonios en un medio tan artificial como lo es el set de un canal de televisión, para encontrar las respuestas que necesitaba.

El conjunto de actores de esta película está en un nivel de excelencia, sobre todo cuando cambian su registro habitual y desde la brevedad de sus apariciones logran insuflar vida y contenido a sus personajes: Luis Gnecco, Alejandro Goic, Millaray Lobos, Gastón Pauls y, claro, la brillante performance de Jorge García, que lejos, obtiene un papel literalmente a su medida.

“Nadie sabe que estoy aquí” significa un punto interesante en el desarrollo del actual cine chileno, sobre todo porque reafirma elementos narrativos, indaga en nuevas posibilidades temáticas y satisface a los espectadores con una estética peligrosamente bella, preciosista y cautivante, aprovechando los paisajes del sur profundo de Chile como pocas veces se habían utilizado.

Ficha técnica:

Título original: Nadie sabe que estoy aquí. 2020. Director: Gaspar Antillo. Guion: Enrique Videla, Gaspar Antillo y Josefina Fernández. Largometraje de ficción / 100 min. / Digital / Color. Elenco: Jorge García, Luis Gnecco, Millaray Lobos, Solange Lackington, Alejandro Goic, Nelson Brodt, Julio Fuentes, Gastón Pauls, María Paz Grandjean, Eduardo Paxeco, Roberto Vander. Casa productora: Fábula. Disponible en Netflix.

 

@VictorBorquez

 

Periodista, escritor y Doctor en Proyectos de Comunicación

 

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