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Miércoles, 10 Junio 2020 21:46

DE FINA SELECCIÓN

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LA TIERRA DE HÁBITOS CONSTANTES

Iniciamos una nueva serie, esta vez de películas de jerarquía, que pertenecen en su gran mayoría a cineastas del denominado cine independiente estadounidense, alejado por completo del saturado universo de Marvel y compañía. Son filmes que respiran libertad en sus temas, provocación en sus propuestas y un evidente deseo por recuperar para el cine yanqui el pulso y la sensibilidad que tuvieron antes de sucumbir a la ramplonería de los efectos especiales, el mundo de los superhéroes y la (casi) inexistente sensibilidad de la máquina de Hollywood

Víctor Bórquez Núñez

La historia que cuenta La tierra de hábitos constantes es, en su generalidad, un drama terrible y conmovedor que no agota ni se agota gracias a estar recorrido por un humor tan sutil como negro, demostrando una vez más la exquisitez del cine independiente, capaz de observar en los intersticios de la sociedad estadounidense, tantas veces calificada como satisfecha y modélica.

 

Su protagonista es Anders Hill (Ben Mendelsohn), un tipo relativamente joven, que se ha jubilado tempranamente de un trabajo que terminó odiando y que al parecer está atravesando la crisis de los 40. Anders es un tipo herido, divorciado de Helene, una mujer que lo define como aburrido y que ahora está viviendo con uno de sus antiguos colaboradores. Tiene un hijo de 27 años que estuvo en rehabilitación y siempre está en el borde del despeñadero y con un grupo de amigos a los que detesta, sobre todo ahora que tiene tiempo para darse cuenta de lo vacíos e inconsecuentes que son. Anders es, en síntesis, un tipo desencantado que actúa como un testigo involuntario del derrumbe de un estado de cosas que parecían constantes: el matrimonio, el trabajo, los amigos, los hijos, el amor.

Con ese tema, el filme se va armando de a poco, lenta pero inexorablemente, alejando a los espectadores que se han criado solo con los efectos sonoros y digitales de los productos tipo Marvel, donde interesa el estruendo, pero escasean las ideas.

Anders tiene dudas existenciales, se acuesta con muchas mujeres pero no alcanza a sentir placer y, en general, observando con atención el entorno, nadie parece pasarla bien, a pesar de contar con las comodidades suficientes y el confort típico de la clase media estadounidense. Así, asiste a fiestas donde se encuentra con su ex, con esos aburridos amigos que se han dividido en sus afectos después del divorcio y, aunque no lo busca, comienza a relacionarse con un chico que consume drogas a destajo y que tiene como única compañía una tortuga.

Desde luego que, con este panorama, salta de inmediato el tema de saber qué generación es la que necesita más ayuda, ¿la de los adolescentes compulsivos consumidores de drogas o la de los padres que naufragan en medio de la supuesta comodidad hogareña?

Este magnífico filme pertenece a la directora Nicole Holofcener (“Una segunda oportunidad”) quien demuestra su capacidad de análisis y su pulso para dirigir a un particular grupo de actores fuera del habitual circuito de estrellas de Hollywood, donde cada rostro, cada gesto, cada movimiento obedece a una planificación impecable para dar vida a estos personajes tan excéntricos como dolidos.

¿Esta película es una comedia? ¿O un drama? La tierra de hábitos constantes toma de ambos estilos lo mejor y fluye, como suele suceder con los pequeños grandes filmes que, como la vida, nos sorprenden y nos dejan pensando que, pese a todo lo que nos ocurre, siempre existe un lugar para la redención-.

Rescatar este filme del streaming es un placer que todo cinéfilo ha de darse, sobre todo porque nos devuelve la confianza en el poder inmenso que tienen las imágenes para crear mundos y revelar las heridas de esos mundos. Porque este tipo de cine está diseñado para quienes entienden a cabalidad en el valor del lenguaje cinematográfico y la capacidad tremenda del guion para hacernos partícipes de un relato original, doloroso, de todas maneras necesario

"La tierra de hábitos constantes"

Comedia dramática. EE.UU., 2018. 98 min. De: Nicole Holofcener. Con: Ben Mendelsohn, Connie Britton, Charlie Tahan. Disponible en Netflix.

 

@VictorBorquez

Periodista, escritor y Doctor en Proyectos de Comunicación

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