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Lunes, 13 Enero 2020 10:46

Esto no es Berlín

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(Un sentir a una película hecha con las tripas, con los recuerdos, el talento y el corazón)

Raúl Adalid Sainz

Cuando uno ve una película hecha bajo el enfrentamiento de la honestidad, uno como espectador debe decir gracias.

 

Hari Sama director de la cinta, "Esto no es Berlín", nos conduce a un viaje a las entrañas de sus recuerdos y a la búsqueda de su ser.

Este periplo va a parar a los años ochenta. En específico: 1986 en la Ciudad de México.

Carlos y Gera, adolescentes, 17 años, se buscan en las rolas de rock y el subyugante punk. Una necesidad de correr el telón de los convencionalismos tajantes, de la mentira, una necesidad de luz más allá de los cerrojos.

Carlos y Gera, carnales que se eligen por voluntad, buscan su propia poesía que les revele las netas ocultas por los tiempos. Una necesidad de verdadero encuentro con su yo. Con la vida.

Una noche encuentran un túnel que conduce a mundos desconocidos. Una comunicación diferente que se abre en un bar underground. Ahí un pasaporte al sexo, a la droga, a la manifestación de aventura que busca entre la bruma. Un ir sin saber a un dónde necesario. Una necesidad que busca, una vocecita que insta a la epifanía urgente. Una revelación en la noche. Una pregunta que exige contestación. Una identidad en medio del caos.

Carlos tiene un tío, interpretado por el propio Hari. Será un chamán que ha recorrido los caminos. Un vagabundo que errante sigue preguntando. Una estrella de luz referente para su sobrino.

La película es un recorrido de emociones. Es viva. Sincera. Va a una época pasada, pero es absolutamente presente. Retrata una Ciudad de México cerrada en territorios de la búsqueda, pero viva para los que hurgan quiénes son. Felices los que no se responden todavía. Carlos y Gera son los ciegos que la vida les exige en la inquietud quitarse la venda y explorar. Ahí en el camino estarán las respuestas.

Estos grandes temas están bella y valientemente explorados por un talentoso equipo que sale a dar la batalla creativa. Hari Sama organiza brillantemente su material a contar. Síntesis, sencillez y profundidad. Conoce a fondo el tema a explorar. Se enfrenta a sus recuerdos. Muchos de ellos, imagino, sin respuesta y aún en viva cicatriz. 

La fotografía de Alfredo Altamirano es un contraste. Luz en el día. Como una aparente verdad; y la noche revestida de un claro oscuro inquietante, ahí estarán los atisbos de urgente luz. El trabajo de fotografía narra con subtextos. Estos sugieren mundos.

Guion muy bien trabajado por Hari, Max Zunino y Rodrigo Ordóñez. Un guion que toma posición. Una gramática cinematográfica que invita al espectador a recrear con sus propias experiencias. Estupendo trabajo de producción. Vestuario, locaciones, muy bien recreada la época ochentera. Una banda sonora que te toma por los sentidos y te hace montar el caballo de la sensorialidad. Performances, happenings, que inquietan. Muy bien, muy bien.

Gran trabajo actoral de todos. Los protagonistas (Xabiani Ponce de León, Antonio Toledano) están entrañables. Un trabajo de casting espléndido de Viridiana Olvera.

Como espectador viví el mismo viaje de Gera y Carlos pues fue mi época la ochentera. Mis tempranos veintes. Preguntas lanzadas a la noche en busca de conformación y confirmación. Inquietudes muchas que aún no tienen respuestas. Y un clamor de eco futbolero "86", bajo la mañana de una cruda en brazos de musas existentes o que fueron invención de mis muchas fantasías. Yo como Carlos muchas veces estuve enamorado calladamente de una Rita de escenarios tipo Santa Sabina.

Gracias Hari Sama. Gracias a todo ese equipo por todo lo revelado, audaz y talentosamente, en: "Esto no es Berlín". Película orgullosamente mexicana.

 

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

 

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