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Lunes, 02 Diciembre 2019 09:46

EL IRLANDÉS

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Estrenada mundialmente a través de Netflix, no solo es un título indispensable de este año. Es una magnífica película, tan irregular como fascinante, que demuestra la capacidad intacta de su director, Martin Scorsese, la brillantez actoral de sus protagonistas icónicos -Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci- y toda una lección de cine en su exquisita textura fílmica y sus repercusiones temáticas. Un lujo que todo cinéfilo debe saborear más de una vez, a pesar de su metraje temerario de 209 minutos que, literalmente, se pasan volando

Víctor Bórquez Núñez

Éste ha de ser el acontecimiento del año (el otro, para mi gusto, es la apasionante cinta de Tarantino, “Érase una vez en Hollywood”), cuyo estreno a nivel mundial fue la apertura del Festival de Cine de Nueva York de 2019.

Capítulo final de una muy famosa trilogía sobre mafia y tipos duros, esta cinta se une a “Buenos muchachos” (1990) y “Casino” (1995), puede ser considerada también una película que funde, concentra, reorienta y maravilla por el apego y la coherencia del director de “Taxi Driver”, porque acá aparecen todos los códigos, los ritos y los mensajes que el realizador ha venido desplegando desde que surgiera en el escenario cinematográfico, consolidando una de las carreras más importantes de todos los tiempos.

Digámoslo desde el comienzo: no es una obra maestra, es un filme irregular, que tan pronto seduce como distancia al espectador de un material que abarca cincuenta años y que puede ser catalogada casi como una historia enciclopédica sobre el crimen estadounidense en la segunda mitad del siglo XX. Porque en sus tres horas y media, “El Irlandés” describe con paciencia y rigor el meteórico ascenso de un camionero común a figura omnipresente en los acontecimientos clave de Estados Unidos, que parten con el ascenso de la Hermandad internacional de camioneros, liderada por Jimmy Hoffa, el poderío de los Kennedy, la desastrosa invasión de Bahía de Cochinos, el escándalo de Watergate, el ascenso y la caída de la Cosa Nostra, la desaparición de Jimmy Hoffa y suma y sigue, con una capacidad impresionante de síntesis y exactitud en el dato, en el tono y en la anécdota, subrayada de manera sutil por una fotografía de lujo del mexicano Rodrigo Prieto y una banda sonora que evoca los momentos precisos de las transiciones sociales.

A los 76 años, Martin Scorsese da clases de cine en este filme monumental, consolidándose de manera definitiva como un maestro y, de paso, haciendo ver que es el último miembro de una generación de directores con estudios universitarios y con una declarada cinefilia.

Adaptación de “He oído que pintas casas” (I Heard You Paint Houses), el libro de Charles Brandt de 2004, el filme cuenta con un brillante guion del ganador del Óscar Steven Zaillian, por “La lista de Schindler” que centra su foco en el ascenso del irlandés Frank Sheeran al mundo de la mafia, quien se transformará en una figura que atraviesa los años como participante y testigo de un sinnúmero de acontecimientos donde se entrecruzan los temas siempre presentes en el mejor cine de Scorsese: la fe, la redención, la expiación y el sentido de la culpa, al mismo tiempo que el poder, la gloria y le decadencia moral.

Interpretado por Robert De Niro, que envejece paulatinamente gracias a los efectos visuales de Industrial Light Magic, Sheeran se nos presenta como un irlandés trabajador, un camionero algo parco que por un golpe de fortuna, se gana el favor de la mafia liderada por Russell Bufalino, el jefe criminal de Pensilvania (contenido Joe Pesci), pues él asume los actos delictivos solicitados por la organización con serenidad y sin molestar a nadie. Es, en la jerga mafiosa, un tipo que "pinta casas", o sea, tiñe de rojo sangre las paredes donde van a estrellarse sus víctimas.

De ahí en adelante, el propio Bufalino contacta a Sheeran al todopoderoso líder de la Hermandad Internacional de Camioneros, Jimmy Hoffa (Al Pacino), un hombre que depende de la mafia para generar huelgas y piquetes, a la vez que un prestamista de marca mayor con los dineros del fondo de pensiones de los sindicalistas. El dato no es menor: el dinero que Hoffa prestó a muchos mafiosos sirvió para colaborar en la construcción de Las Vegas. Y pese a ello, un sindicalista que se rehúsa a ser leal con esa mafia que le rodea desde siempre.

Pero en medio de ese extenso relato, algo confuso al inicio, Sheeran deberá tomar una decisión que marcará para siempre el resto de su vida, dejando de lado sus lealtades e iniciando el descenso hacia un infierno de dolores morales que no aplacan sus constantes visitas al sacerdote para que lo confiese.

Lo mejor de todo este asunto es que el personaje de Sheeran no es una figura heroica ni caricaturesca, es un ser humano, lleno de luces y sombras, capaz de formar una familia, tener amigos e incluso, ser aclamado por los mafiosos a la vez que un asesino que no duda en matar a un matón delante de sus propios hijos y esposa en un restaurante.

La debilidad de este impresionante filme va por el lado de la construcción de personajes secundarios (ojo, casi todos llamados Tony), los cuales aparecen y desaparecen como si se tratara de un coro griego, algunos incluso con la finalidad exclusiva de subrayar una acción o marcar un contexto.

Otro detalle interesante, aunque también discutible es la gran cantidad de escenas en donde los personajes protagónicos hablan directamente al espectador, mirando a la cámara y utilizando la voz en off, tal como sucedía en “Buenos muchachos”, un recurso que provoca, pero que al mismo tiempo puede resultar algo fatigoso debido a su insistencia.

Pero como toda obra cinematográfica excepcional -ésta lo es- hay tanta perfección en las actuaciones, fotografía, puesta en imágenes y manejo de los elementos fílmicos que todos los pequeños defectos se olvidan, especialmente cuando el director se da el lujo de trabajar seductores travellings que recorren espacios y permiten el lucimiento de su técnica.

Aplausos apartes para los tres grandes de la actuación que se lucen en sus diferentes estilos y registros, siendo ellos figuras icónicas de un cine que se fortaleció durante la década del 70: Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci.

Robert De Niro, que se había perdido en papeles menores y sin consistencia, recupera de golpe su muy aclamado método de interpretación, logrando entregar la tragedia y el desgarro de un hombre condenado a plantearse un doloroso acto de lealtad, debiendo muchas veces transmitir emociones y sensaciones sin decir ni media palabra.

Al Pacino, dirigido por primera vez por Scorsese, despliega su famoso mapa gestual, trabajando a fondo el papel del insoportablemente arrogante Jimmy Hoffa, cegado por el poder e incapaz de entender el peligroso juego que deriva en su fatal destino.

Joe Pesci, ausente casi diez años de la pantalla, retorna al universo de Scorsese y da una lección de contención, en un papel que nada tiene que ver con los estridentes personajes anteriores que le tocó realizar. Acá es sutil, habla en tonos suaves y sutiles e incluso, transmite una dignidad que se asocia al particular rol de líder mafioso que organiza la vida de todos desde las sombras.

Mérito aparte la apuesta ambiciosa de Netflix. Juega a ganador tras haber logrado posicionar en el Óscar a la notable película “Roma” y ahora sabe que ha logrado un triunfo mayúsculo al atraer al director Scorsese y entregándole libertad absoluta para que éste hiciera esta obra monumental en metraje y en connotaciones.

“El irlandés” es la constatación de la maestría y vigencia de un tipo de cine que puede pertenecer a la vieja escuela, pero que demuestra algo que poco se ve en estos días: calidad, coherencia visual y temática y derroche de talentos. Es, a no dudar, un drama conmovedor y fascinante, una película-río que no dejará indiferente a nadie y, sin dudas, un capítulo fundamental en el cine de este año que casi se acaba.

Título original: The Irishman. Año: 2019. Duración: 209 min. País: Estados Unidos. Dirección: Martin Scorsese. Guion: Steven Zaillian (Basado en el libro de Charles Brandt). Música: Robbie Robertson. Fotografía: Rodrigo Prieto.

Reparto: Robert De Niro,  Al Pacino,  Joe Pesci,  Stephen Graham,  Harvey Keitel, Bobby Cannavale,  Anna Paquin,  Ray Romano,  Kathrine Narducci,  Jesse Plemons, Jack Huston,  Domenick Lombardozzi,  Jeremy Luke,  Gary Basaraba, Steve Van Zandt,  Welker White,  Action Bronson,  Chelsea Sheets,  Kate Arrington, Sebastian Maniscalco,  Stephanie Kurtzuba,  Aleksa Palladino,  Marin Ireland, Jake Hoffman,  Paul Ben-Victor,  Louis Cancelmi,  Aly Mang,  Jennifer Mudge, Patrick Gallo,  Rebecca Faulkenberry,  Larry Romano,  Margaret Anne Florence, Barry Primus,  Bo Dietl,  J.C. MacKenzie,  Thomas E. Sullivan

Productora: Netflix / Sikelia Productions / Tribeca Productions. Distribuida por Netflix. Productor: Martin Scorsese.

@VictorBorquez

Periodista, escritor y Doctor en Proyectos de Comunicación

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