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  • Jesús Marín Fotografia
Sábado, 16 Noviembre 2019 11:29

ESTAFADORAS DE WALL STREET 

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Basada en el artículo que Jessica Pressler publicó en New York Magazine en 2015, este filme puede ser una mirada al mundo de las strippers como también una aproximación a una relación de amistad y dependencia emocional de dos mujeres que trataban de sobrevivir en un mundo de poder, dinero y decadencia. Y también funciona como una comedia negra acerca del duro trabajo de estas mujeres que deben prostituirse en medio de la debacle de la caída de la bolsa en 2008, en los Estados Unidos

Víctor Bórquez Núñez

Esta película puede ser leída de varias maneras: una reivindicación de las mujeres en estos tiempos aparentemente progresistas, donde hay una latina, una asiática, una negra y una rubia típica, que se unieron en un negocio tan lucrativo como desquiciado en su crudeza: contactar clientes de Wall Street, drogarlos y robarles las claves y las tarjetas corporativas para robarles.

 

También como una comedia -muy negra y con tintes dramáticos- de un puñado de mujeres que se prostituyen en un club nocturno elegante, tratando de sobrevivir a sus dramas y carencias, mostrando de paso algo de la decadente sociedad del poder económico que se mezcla con la explotación sexual y la drogadicción, lo que nos recuerda películas clave como “Buenos muchachos” (en su estructura de denuncia) o “La gran apuesta”, “Wall Street” y, por cierto, tiene también elementos de “Showgirls”, “Magic Mike”, “Ocean´s Eleven”, sin dejar de lado incluso “Fiebre de sábado por la noche”, en su retrato de vidas alienadas que encuentran su objetivo (bueno o malo) en una sala de baile.

Y puede ser solo una comedia, entretenida, con una excelente performance de Jennifer López que, con 50 años a cuestas, se luce en un baile del caño que será icónico, copiado y parodiado.

Hay una pregunta clave que marca el contexto: “¿No te excita el dinero?”, que le hace Ramona a su protegida Destiny. Ambas son hustlers (título original de la película que puede leerse como estafadoras pero también como prostitutas). La primera es una estrella consolidada en un club de strip tease elegante frecuentado por la fauna de Wall Street, mientras que la segunda es una novata, que intenta a como dé lugar ganar dinero para mantener a su abuela y más tarde a su hija. El marco donde están ambas mujeres es Nueva York de 2008, a las puertas de la gran debacle que significó la caída de la bolsa norteamericana, que significó ruina, estafas, huidas y pobreza para esa nación y crisis financiera replicada en el mundo.

Esta situación cambia el panorama de manera dramática: los clientes escasean, hay mayor competencia con la llegada de prostitutas rusas y todos necesitan dinero, sea de donde sea. Entonces, Ramona tiene una idea para salvarse, la comparte con Destiny y ambas inician un negocio que parte de manera brillante: contactar clientes clave, esto es, adinerados, seducirlos, emborracharlos y drogarlos con una combinación de ketamina y éxtasis en su trago, lo que provoca pérdida de la memoria y máxima estimulación sexual, lo que da tiempo para sacar las tarjetas de crédito, averiguar las claves y robarles todo el saldo. Para cuando se despierten no podrán comprobar nada ni menos perder su reputación en el mundo financiero de Wall Street.

El filme está dirigido por la realizadora Lorene Scafaria (Buscando un amigo para el fin del mundo) y mezcla por una parte la comedia negra con el drama, interrumpiendo el relato con la entrevista que Destiny le concede a la periodista que investiga el caso de las estafadoras, lo que implica saltos temporales muy bien asimilados al relato.

Es cierto que esta película abarca demasiados temas y ninguno con especial profundidad –podemos mencionar desde la maternidad, la amistad entre dos mujeres, el mundo de la prostitución y la explotación sexual, el rol de la mujer en las estructuras de poder masculino y la debacle financiera de 2008 en Wall Street, entre otros-, pero está muy bien construida, tiene una estupenda ambientación y logra el lucimiento de sus protagonistas, con especial relieve de Jennifer López, que podría ser nominada al Óscar por este filme, donde consigue lo que Sharon Stone hizo en “Casino”, de Martin Scorsese: demostrar que es una buena actriz generalmente mal aprovechada.

 

@VictorBorquez

Periodista, escritor y Doctor en Proyectos de Comunicación

 

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