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  • Jesús Marín Fotografia
Viernes, 05 Abril 2019 11:03

¡SHAZAM! Destacado

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DC Comics acierta medio a medio con este inocente héroe a la fuerza, heredero de un poder que no alcanza a comprender y que, entre guiños a la cultura pop, a la película “Quisiera ser grande” de Tom Hanks y con un humor blanco y familiar, se gana con toda propiedad un lugar de privilegio en el panteón de los superhéroes

Víctor Borquez Núñez

“¡Shazam!”, del director David F. Sandberg, es un filme divertido, entretenido a rabiar, con un protagonista de casi 15 años que, de la noche a la mañana, se convierte en un superhéroe con poderes que ni siquiera conoce. Y con esta película, los estudios DC Comics logran lo que siempre habían querido: entregar un personaje que cautivara a los espectadores, que se ganara un lugar en sus corazones y, por supuesto, que dejara en claro que son dignos competidores de los estudios Marvel.

 

Todo el estilo de “¡Shazam!” tiene la irreverencia de “Deadpool”, pero no su desparpajo ni su lengua descontrolada y encaja también en el sello de la irreverencia del Iron Man de la primera época e incluso (y esto se subraya en innumerables oportunidades) la mirada cándida del Batman que en los años sesenta se veía por televisión.

Desde luego, esto va para saga, puesto que después de los créditos se encuentra la escena de lo que vendrá, dejando claro que esta nueva película de DC Comics, tiene potencial, sabe que sus personajes son simpáticos y fáciles de identificar con los espectadores más jóvenes.

Lo mejor del filme es que respira el aliento de las películas que se hacían en los años 50, con héroes ingenuos, buenos de corazón y sobre todo, amigo de sus amigos. Hay, incluso, un guiño directo a ese entrañable personaje que alguna vez encarnó un jovencísimo Tom Hanks, en la mágica “Quisiera ser grande”.

La historia parte con el encuentro entre un adolescente que busca con desesperación a su madre, a la que perdió en un parque de diversiones con un mago negro milenario (Djimon Hounsou), que vive en un universo paralelo, impidiendo que se desborden los siete pecados capitales y arrasen con la Humanidad.

Producto de ese encuentro, ese mago le transfiere los poderes ancestrales a este adolescente y lo convierte en un superhéroe que tendrá que enfrentar a un poderoso villano, el Dr. Thaddeus Sivana (Mark Strong), que ha logrado liberar a los demonios y viene dispuesto a enfrentarse al elegido que cobra poderes con solo pronunciar la palabra mágica de ¡Shazam!

¿Por qué esta película es tan entretenida? ¿Cómo logra el director dotarla de un ritmo y de unos personajes que son sencillamente irresistibles?

Hay varias respuestas posibles. La principal es que se trata de buen cine, hecho con cariño por sus protagonistas y con la suficiente inteligencia de no querer engañar a nadie con filosofía barata (algo que sepulta a los filmes de superhéroes “profundos” al estilo Christopher Nolan) ni abusar de los efectos especiales que, en este caso, están muy bien integrados a la trama.

Otra razón de su inmediato éxito es que su protagonista, Billy Batson (Asher Angel realmente notable), se nos presenta como un adolescente que tiene el sueño de reencontrar a su madre, tratando de indagar por su cuenta en todas las direcciones donde podría estar, luego de que la perdiera en un parque de diversiones siendo un niño. Ha vivido escapando de hogares de adopción y no logra encontrar a nadie que lo apoye y comprenda, hasta que llega a una pintoresca casa donde al igual que él, viven otros huérfanos, cada uno con un sello que los transforma en inigualables.

Y también no es menor el dato que su mejor amigo sea Freddy (Jack Dylan Grazer), un pequeño que sufre una discapacidad, posee una mente brillante y acelerada y se sabe de memoria los códigos para entender el mundo de los superhéroes y que oscila entre su fascinación por Batman y su lealtad por Superman, en un estupendo ejercicio metafílmico.

Todo el filme es un juego maravilloso, acentuando valores como la amistad y el cariño hacia la familia y el universo en que se desenvuelven los personajes tiene esa pátina de inocencia, de candor, de ingenuidad que de verdad nos remite a un tiempo pasado, que contrasta con las ansias y megalomanías de otros héroes que están en boga.

Si debemos aplaudir algo es la estupenda dupla que conforman Billy/Shazam con Freddy: sus diálogos son de antología, las situaciones que viven y los mensajes que deslizan (incluyendo un fuerte alegato en contra del bullying que unos insoportables compañeros de colegio le hacen a Freddy), son hilarantes e incluso se permite una secuencia digna de todo elogio: el frustrado robo a un supermercado que incluye un test para saber los poderes de Shazam.

Lo que más se agradece de este filme es que no cae en la pedantería y no es pretenciosa. Conoce sus limitaciones, sabe el encanto que puede desplegar y nunca estira la cuerda más allá de lo necesario ni cae en la grosería o en la banalidad. Muy por el contrario, es de esas películas que se agradecen de verdad, sobre todo cuando la cartelera está plagada de productos de dudosa reputación.

Con “¡Shazam!” los estudios DC Comics dan un salto cualitativo en su universo, dejando la vara muy alta para las próximas entregas y, sobre todo, para la ansiada segunda parte que vendrá pronto con estos héroes que tan bien se han presentado en sociedad. Muy buena.

 

@VictorBorquez

Periodista, escritor y Doctor en Proyectos de Comunicación

 

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