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  • Jesús Marín Fotografia
Lunes, 04 Marzo 2019 11:18

¿Vivimos una segunda época de oro del Cine Mexicano?

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Raúl Adalid Sainz

Definitivamente no. Ayer leí comentarios al respecto. Reflexioné, e imaginé que todo lo anterior es producto del éxito cinematográfico mexicano de "Roma", del reciente nombramiento de González Iñarritu como jurado en el Festival de Cannes, y el prestigio que muchos cineastas mexicanos han adquirido en certámenes fílmicos connotados. 

 

En cuanto al tsunami maravilloso de premios conseguidos por la extraordinaria cinta "Roma" es muy meritorio, es una gran película. Hecha por talento mexicano. Su producción económica es hecha por "Esperanto Filmoj" de Alfonso Cuarón, y Netflix (quien se encargó de la distribución, es además dueña de los derechos.) El tema y desarrollo cultural nace de nuestras raíces, ejecutada en su totalidad por la sensibilidad e inteligencia de artistas nacionales.

"Roma", sin embargo, no hace un verano. México no vive una segunda época dorada. Carece de una industria, como en aquellos años en que el país producía, por medio de productores particulares, cine en cantidad y calidad. Había un público asiduo a las salas cinematográficas. No nada más en el país sino en prácticamente toda Hispanoamérica.

El éxito de "Roma", de Alfonso Cuarón (La Princesita, Grandes Esperanzas, Gravity, Harry Potter, Los Niños del Hombre) y las laureadas cintas de González Iñarritu (21Gramos, Birdman, The Revenant), y los triunfos de Guillermo Del Toro (Laberinto del Fauno, Hellboy, La Forma del Agua, Mimic, El Espinazo del Diablo) son producciones norteamericanas. Españolas y mexicanas en el caso del "Laberinto del Fauno y "El Espinazo del Diablo".

Hechas todas las citadas, con talento, en su mayoría, extranjero. La fotografía de Lubezki y de otros brillantes mexicanos que participaron en algunas de las cintas mencionadas, no da para pensar que son producciones mexicanas y que estamos en una época dorada del cine mexicano. Yo diría que son éxitos individuales de mexicanos talentosos en el extranjero. Gente formada en México pero que tuvo que emigrar para desarrollarse debidamente en una industria cinematográfica como la norteamericana.

Yo llamaría, "época de oro", en cuanto a calidad, a aquella de finales de los sesenta. Donde surgieron cineastas mexicanos y actores maravillosos. Es el tiempo donde aparecen: Cazals, Fons, Ripstein, Isaac, Juan Ibáñez con "Los Caifanes". En los años setentas, durante el echeverriato, estos cineastas se consolidaron. Un cine crítico social apareció. Las narrativas cinematográficas y calidad de guiones fueron notables. 

Surgieron cineastas jóvenes con preocupaciones personales, como: Jaime Humberto Hermosillo, Alfonso Arau, Gonzalo Martínez, Juan Manuel Torres, Julián Pastor, José Estrada. Actores maravillosos como: Ernesto Gómez Cruz, Salvador Sánchez, Héctor Bonilla, Gonzalo Vega, José Alonso, José Carlos Ruiz, Manuel Ojeda, Sergio Jiménez, Delia Casanova, María Rojo, Ana Ofelia Murguía, Blanca Guerra, Julieta Egurrola, Leticia Perdigón. Actores que provenían, casi en su generalidad, del teatro. 

Grandes películas se dieron a finales de los sesenta y términos de los setentas: "Tiempo de morir", "El Castillo de la Pureza", "Cadena Perpetua", "El Lugar sin Límites", de Ripstein. "En Este Pueblo no hay Ladrones", " El Rincón de las Vírgenes", "Tívoli", de Alberto Isaac. "Canoa", "El Apando", "Las Poquianchis", de Cazals." Matineé", "El Cumpleaños del Perro", "Naufragio", "María de mi Corazón", de Jaime Humberto Hermosillo. "Los Albañiles", "Los Cachorros", de Jorge Fons. "El Principio" y "Longitud de Guerra" de Gonzalo Martínez. "La Otra Virginidad", de Juan Manuel Torres, "Los Indolentes" y "El Profeta Mimí" de José Estrada, "Estas Ruinas que ves", "El Esperado Amor Desesperado" de Julián Pastor, "Calzonzin Inspector", de Arau, entre muchas grandes cintas. La calidad de guiones de Pérez Turrent, Xavier Robles, Vicente Leñero, Jorge Patiño, Carlos Fuentes, García Márquez, José Emilio Pacheco, Alcoriza (con sus grandes cintas: Mecánica Nacional, Presagio, ya antes con Tiburoneros, Tlayucan y Tarahumara había figurado notablemente) se hicieron presentes dando solidez al hecho artístico.

Algo muy importante: lograron estas películas, la captación de público, un espectador crítico. La aparición de diferentes cine clubs consiguieron a un espectador sensible, reflexivo, con cultura cinematográfica, preocupado por los problemas de su sociedad. Estas inquietudes se vieron reflejadas en el cine de ese tiempo. Por desgracia esos espectadores se perdieron con la nefasta administración cinematográfica de Margarita López Portillo. 

Esa es para mí la segunda época dorada de nuestro cine. Lo de hoy, son triunfos de talentosos hacedores de cine mexicanos en el extranjero. "Roma", es una golondrina que esperamos haga verano. La oferta actual de películas mexicanas es interesante por parte de muchos talentosos cineastas de los últimos diez años, directores como: Carlos Reygadas, Amat Escalante, Michel Franco, Natalia Beristáin, Tatiana del Hueso, Mariana Chenillo, Ernesto Contreras (bellísima su cinta, "Sueño en Otro Idioma"), Jaime Ruiz Ibáñez (La Mitad del Mundo), Julián Hernández, Roberto Fiesco, Gabriel Ripstein, Hari Sama (El Sueño de Lú), Carlos Armella, Aarón Fernández, Sebastián Hoffmann, Iván Ávila, Rigoberto Pérez Cano, Jorge Pérez Solano, Juan Pablo Cortes, Alfonso Ruiz Palacios y sus extraordinarias (Güeros y Museo), Amir Galván y Vanesa Arriola, y su maravillosa, "La Cuarta Compañía". Aunados, y perdón omisiones involuntarias, a los ya conocidos y de gran talento, como: Carlos Carrera, Gabriel Retes, Juan Antonio de la Riva, Carlos Bolado, Armando Casas. 

Sin embargo este cine de gran calidad artística y de preocupación social de nuestro México, no es debidamente exhibido, es castigado y poco dura en cartelera. Es este cine un invitado incómodo para las exhibidoras del país. Su proyección se remite a circuitos cinematográficos culturales y con la mejor de las suertes a "La Cineteca Nacional". 

Mucho público se resiste a ver estas grandes propuestas, por prejuicios, ignorancia o decidido rechazo al cine nacional. Por otro lado, ha ganado mercado de público, un cine mexicano vacuo, intrascendente, llamado de pasatiempo. De él sí, sin comentarios. 

La esperanza es que la extraordinaria calidad de "Roma", haga voltear los ojos al público a un cine mexicano, que lo hay, con propuesta cinematográfica en tema y realización. Ojalá este nuevo gobierno lograra mecanismos de apoyo para la correcta exhibición de nuestro cine. Por fortuna las plataformas digitales pueden ser el punto de lanzamiento masivo del cine mexicano. 

Quizá entonces podremos hablar de una época de oro, en consecución de público, difusión, y la constante búsqueda de un cine artístico, que ya lo existe, que conquiste sensibilidades. Que el cineasta mexicano tenga en México un campo real de desarrollo y no tenga que emigrar en pos de mejores condiciones de vida y expresión.

 

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

 

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