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  • Jesús Marín Fotografia
Martes, 19 Febrero 2019 19:35

¡India!   

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Luis Eduardo Enciso Canales                                                      

La andanada de ataques y descalificaciones que ha sufrido y sigue padeciendo la actriz mexicana Yalitza Aparicio protagonistas de la cinta Roma del director Alfonso Cuarón pone en evidencia el país que somos, nada alejados de esa imagen con que nos representan algunos estudiosos del comportamiento humano nacionales y extranjeros, la analogía del síndrome de los cangrejos mexicanos, esta conducta es una espantosa realidad de nuestra sociedad. 

 

El síndrome del cangrejo mexicano es una teoría de la psicología social en la que alguien al no lograr sus objetivos, o escalar, culpa a los otros de sus fracasos personales, creyendo que los demás no son merecedores de ningún tipo de éxito, entonces inicia un proceso destructivo impulsado por una necesidad de descalificación de aquellos que logran algún tipo de triunfo, felicidad, amor, éxito profesional, etcétera. 

La envidia se convierte en el motor para tratar de destruir a las personas, el concepto de esta fábula se inspira en una pescadería donde estaba un señor vendiendo cangrejos vivos en una cubeta. Había tres cubetas, una con cangrejos americanos, otra con cangrejos japoneses y una más con cangrejos mexicanos. De las tres cubetas, solo la de los cangrejos mexicanos estaba sin tapadera.

El vendedor explicó que si no tapaba a los cangrejos americanos, empezaba uno de ellos a escalar hasta que por esfuerzo propio saltara de la canasta y se escaparía, con los cangrejos japoneses era similar, cuando uno se quiere escapar, empieza a apoyarse en los demás, y éstos van empujándolo hacia arriba apoyados en otros y así sucesivamente, de tal manera que se forma una pirámide hasta el borde y entonces el cangrejo sale e inmediatamente ayuda a los otros para salir al igual que él, con los cangrejos mexicanos, en cambio, cuando uno está tratando de sobresalir, entre todos se encargan de jalarlo hacia abajo. 

Estos ataques a la actriz de origen Oaxaqueño también ponen al descubierto que en México la demagogia del discurso a favor de las mujeres y la no discriminación a los indígenas, la inclusión social y el reconocimiento de la diversidad cultural son eso, solo demagogia discursiva, que incluso en algunos momentos han sido solo temas de moda que una vez pasando su efervescencia ya nadie más se vuelve acordar de ellos, esto no solo desde el oficialismo, existen miles de organizaciones no gubernamentales, incluidos los partidos políticos que se dicen defensores de estas causas, pero que cuando suceden estos acontecimientos brillan por su ausencia incapaces de al menos emitir un comunicado que fije una postura.

Y es que la mujer como tema tiene mucha rentabilidad política, lo indígena exaltado como elemento museístico de las resonancias culturales más sublimes de la nación es altamente decorativo, ha servido para llevar a cabo toda una apología desde una comercial para cerveza, hasta campañas como la de televisa de “México, magia y encuentro”. 

Pero la realidad es muy diferente a nuestros sueños guajiros, debajo de esa epidermis social abigarrada de bajos instintos se esconde este terrible desprecio a lo propio, afloran descalificaciones ramplonas dirigidas aquel connacional que ose comenzar a tener éxito en la vida, igual surge una abominable indiferencia que deja terriblemente solos aquellos seres que tratan de destacar en una sociedad como la nuestra. 

Hace poco leía una nota de los padres de una víctima de feminicidio, a su hija le fue segada la vida a machetazos por su pareja y estos apelaban a la caridad publica para poder sepultarla, cada vez que leo algo a si me pregunto ¿dónde están todos esos grupos que dicen defender a las mujeres? ¿Dónde está el aparato de gobierno con sus políticas públicas, que en el papel se ven tan bien, en favor de la mujer? ¿Dónde estamos nosotros y que papel jugamos como sociedad ante esos dramas? ¿Qué no vivimos aquí? ¿Qué no, al igual que ellos, tenemos hijas, hermanas, madres, esposas? 

¿Por qué hemos dejado sola a Yalitza Aparicio? ¿Porque es morena? ¿Porque es indígena? ¿Porque representa algo que queremos esconder? Yo no sé si sea buena o mala actriz, no estoy calificado para determinarlo, eso ya lo dirán los especialistas muy pronto, lo que sí sé es que es un ser humano que por este simple hecho merece respeto al igual que yo o cualquiera de ustedes, sé que es mujer y sé que es mexicana, esos son suficientes motivos para defender su derecho a realizarse, defender que nadie debe estar por encima de nadie, entender que cuando alguien sufre un tipo de discriminación o de injusticia tarde o temprano esto también me alcanzara a mí o a mi familia, debemos trabajar para darle sustento a las palabras y que estas no se queden en la simplicidad de un discurso, si no que se transformen en acciones que logren ir transformando verdaderamente la realidad.

Hoy estamos menospreciando con burlas a una chica que hizo la tarea, que acudió al llamado, que trabajó bajo la dirección de Cuarón y que eso lo hizo bien. Guillermo Fonfil Batalla sostiene la tesis de que existen dos Méxicos, uno es el “México profundo” de raíz mesoamericana, y el otro, el dominante, con una raíz occidental, a ese le llama “el México imaginario”. Creo que aquí reside el mal entendido que tenemos, negamos lo profundo de nuestra esencia y tratamos de exaltar lo que no somos, pobre México. 

 

Foto tomada del perfil de twitter de Yalitzia Aparicio

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