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  • Jesús Marín Fotografia
Viernes, 31 Agosto 2018 22:33

MAMA MÍA! VAMOS OTRA VEZ

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Secuela y precuela a la vez, este filme musical se convierte en una digna continuación de la muy extraña experiencia de hace diez años: forzar un romance en una idílica isla griega con las canciones del grupo ABBA y demostrar que el kitsch sigue vigente y tiene un muy singular encanto. En todo caso, se trata de una experiencia que, al igual que la original, tendrá su momento de gloria cuando se la recuerde como una insólita experiencia de cine de culto

Víctor Bórquez

Han pasado diez años desde la original película “Mamma Mia!”, de  Phyllida Lloyd, que en su estreno no cautivó precisamente a la audiencia y dejó dividida a la crítica que alabó su entusiasmo y vitalidad, pero no enganchó precisamente con la unión algo forzada de las canciones del setentero grupo ABBA y una isla griega paradisíaca en donde transcurrió un singular encuentro de tres hombres que podrían el padre de la hija de la encantadora protagonista (una Meryl Streep bailando y cantando).

 

Pues bien, como en la industria del cine todo puede suceder -y de hecho sucede-, dieron la autorización para una secuela de la película, con un elenco que reúne a algunos de los intérpretes original que prácticamente aparecen en un par de secuencias, con otros nuevos que cuentan lo que sucedió antes y después de que Donna, la protagonista de la cinta original concibiera a su única hija.

De este modo se mantiene el esquema de unir canciones de ABBA con una serie de situaciones que van de lo gracioso a lo romántico, sin descuidar una secuencia que sacará más de alguna lágrima a los espectadores que, lógico, corre a cuenta de la superestrella y tres veces galardonada por la Academia, Meryl Streep.

Después de la muerte de su madre Donna (Streep), Sophie (Amanda Seyfried) trata de conciliar su recién anunciado embarazo, el alejamiento de su pareja y el deseo de llevar adelante la reconstrucción del hotel que fue el sueño más preciado de su progenitora. Esta serie de situaciones incluye el feliz regreso de las mejores amigas de su mamá, quienes le irán contando las aventuras que ésta vivió previo a su gestación.

Pero como esto se trata de un espectáculo hollywoodense, algunas de las figuras del filme anterior tenían que estar presentes (desde luego Meryl Streep quien se reserva la mejor secuencia, con plena justicia, sumándose a Stellan Skarsgård, Christine Baranski y Colin Firth), pero también incorporando a otras como la eterna cantante Cher y un muy compuesto Andy García.

Resulta interesante constatar que a nivel de la dirección, Ol Parker, responsable de esta versión, demuestra mejor pulso para los números musicales y para los giros que tiene la historia, lo que resulta gratificante porque el conjunto aparece muy superior a lo que pudo verse en la cinta anterior. Se añade el hecho que la trama consigue mostrar mucho mejor el estrecho vínculo de la madre con su hija, lo que da mayor fuerza a esta historia.

Para los melómanos, la banda sonora de este filme es una riqueza aparte, sobre todo si se toma en consideración que aparecen temas archí conocidos del popular grupo ABBA, originales y reinterpretados, haciendo una delicia para los fanáticos de esta banda que se mantiene viva en el recuerdo de generaciones.

Acá conviene acotar que este filme atrapa incluso a los que no son adictos al género musical, sobre todo porque predomina el humor y eso borra cualquier desesperación para quienes no soportan las películas donde cada cierto tiempo todos los actores cantan y bailan.

Hay que advertir desde luego que esto no es “La La Land”, es decir, no es una película notable o una reflexión cinéfila como lo fue aquélla. Acá solo se trata de un despeinado  entretenimiento que cautiva con buenos argumentos y que no engaña a nadie con sus números kitsch y ese culto al pasado que, de repente, causa más de una sonrisa cómplice.

De este modo, el mayor encanto de “Mamma Mía! Vamos Otra vez” es tan simple como sensual: un exquisito viaje a Grecia donde todos se verán inmersos en un festival kitsch de colores, canciones nostálgicas y una historia que no se sostiene más que por el encanto de sus personajes.

 

@VictorBorquez

Periodista, escritor y Doctor en Proyectos de Comunicación

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