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  • Jesús Marín Fotografia
Jueves, 16 Agosto 2018 17:53

Calzonzin Inspector, un mural crítico a un México de burda carcajada

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Raúl Adalid Sáinz

Alfonso Arau, demostró desde su segunda película, "Calzonzin Inspector", ya lo había hecho con su ópera prima, "El Águila Descalza", que era un grandísimo director. Inspirado en la obra de teatro, "El Inspector " de Nikolai Gogol, a sugerencia de su amigo actor Héctor Ortega, hace la adaptación al cine, colaborando en el guión el propio Héctor, y el escritor Juan de la Cabada.


Película de 1974, con una enorme vigencia. La esfera política y de las fuerzas vivas poderosas siguen debatiéndose en las gozosas mieles de la corrupción, el latrocinio y en la burla al pueblo por medio de su sobajamiento.
Arau retrata lo anterior y compone un mural donde los vicios de carácter y de actuar humano corrupto son vistos bajo el pincel en tono de farsa. Qué mejor género cinematográfico para hacer una burla grotesca de una sociedad viciosa moral e irreflexiva.
Los marcos de referencia inspiratorios para Alfonso Arau es el cine de Chaplin, de Keaton, y las grandes caricaturas sardónicas de Rius. Éste gran historietista también colaboró en la creación del guion. Tal como Chaplin en sus películas, Arau actúa el rol protagónico, dirige, escribe el guion y la produce.
Así como el gran "Charlot", Arau baila, caracteriza su personaje, cuida sus encuadres, utiliza muy bien su cámara para narrar, hace apuntes críticos, los gags cómicos son precisos, utiliza la cámara rápida para lograr efectos de festín grotesco y cómico. El humor negro, el bufón, el pícaro que se ríe del poder. Eso logra el personaje del falso inspector "Calzonzin" al burlarse y sacar provecho del corrupto presidente municipal del pueblo, interpretado magistralmente por el gran actor Pancho Córdoba.
La fotografía precisa en el fino detalle que habla es de Jorge Stahl JR (ganador del Ariel por esta película) es una cámara que ausculta, que va más allá del simple retrato, es una mirada crítica. El guion es una serie de estampas que componen un lienzo de sátira absoluta, política y social.
Una víctima: El pueblo en dolor y miseria. Grandes momentos críticos alcanza la película: Los niños utilizados en la fiesta escolar, la bandera de México ondeando en pena, y los pedimentos de necesidad de un pueblo burlado al falso inspector. La mirada de Arau en ojos de su personaje es de discernimiento, de caer en cuenta en qué clase de aguas pantanosas de actuar vivimos como sociedad mexicana.
Grandes interpretaciones actorales en el género fársico tiene la película, está: Pancho Córdoba, Virma González, El "Chato" Padilla, Carmen Salinas, Héctor Ortega, "Harapos", Agustín Isunza, Carolina Barret, Aturo Alegro. En este sentido, la dirección actoral de Arau cumple magníficamente en la unidad de tono y eficiencia interpretativa.
Película producida durante el echeverriato. Una gran cinta más, producida durante ese sexenio gracias al hermano del entonces presidente, el actor Rodolfo Echeverría, creador del banco cinematográfico. La película no fue exhibida debidamente. Se temía a su irónica crítica política e institucional. Fue utilizada por el gobierno demagógicamente para clamar en festivales de cine y en giras presidenciales la apertura crítica y de libertad de expresión del gobierno mexicano de ese entonces.
Una película que para mí era una asignatura pendiente. Hoy gracias al ciclo de cine mexicano difundido esta semana por TV UNAM por fin pude verla. Felicidades a su director Armando Casas y a la certera conducción del cineasta Juan Antonio de la Riva, por transmitir este cine, crítico y social, que está más vivo que nunca. La conversación de Juan Antonio al final de la proyección con Alfonso Arau fue una delicia cinematográfica.
Alfonso Arau, así como tantos directores talentosos mexicanos deberían ser apoyados debidamente para que sigan hablándonos y concientizándonos por medio de su cine. Ellos al final de cuentas son los que han creado nuestra hondura en arte cinematográfico.

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

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