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Lunes, 08 Marzo 2021 13:00

A mis hijas, a tus hijas, fruto del vientre de dos países

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“No somos de donde nacemos, sino de donde florecemos y damos frutos”. MP

Hijas, les han brotado grandes alas y ahora vuelan en libertad.

 

Es de brujas buenas y sabias recordarles que su independencia es resultado de las lágrimas y sangre de otras mujeres, a quienes por siglos les han castrado sueños y mutilaron sus cuerpos, porque se atrevieron a soñar despiertas.

Deben saber, que son herederas de una fuerza intuitiva que algunos viles soberanos se empeñan en desaparecer, porque tienen miedo de lo que las mujeres somos capaces de hacer. Buscan silenciarnos por todos los medios sin saber que por cada voz que se apaga, brotan miles para protestar.

Este vasto e imperfecto país que no las vio nacer, pero las ha visto florecer, no es perfecto, pero es perfectamente perfectible.

Aquí no están sus raíces, sin embargo están las ramas de sus frondosas almas en constante evolución. Como inmigrantes, tienen doble linaje y un mayor compromiso. El tamaño de la gratitud se multiplica hacia las mujeres que son su ascendencia y más aún, por quienes vienen detrás, por aquellas que en el camino se rezagan, las que aún en este primer mundo, siguen viviendo en las sombras. A ellas, hay que ayudarles a sumarse a la evolución y cambio de pensamiento.

Ser feminista es un obsequio inconcluso, construido con la sal de millones de lágrimas y el peso de voces ahogadas por el sometimiento patriarcal, machista y misógino. Les toca ahora a ustedes cultivar la ofrenda que sus tatarabuelas, abuelas y yo, hemos ido puliendo para hacer que su camino sea menos escabroso del que nos tocó andar. Si ustedes han llorado por la frustración de no tener lo que han deseado, les pido que miren alrededor y vean los múltiples casos de las mujeres mutiladas sexualmente, violadas con alevosía, acuchilladas con desprecio y sin clemencia. Volteen la mirada y el corazón hacia las bebés que son regaladas porque los patriarcas dicen que no valen, a las niñas vendidas como esclavas sexuales, a las menores que obligan a casarse cuando ni siquiera han menstruado. Vean las ventanas del alma en la mirada de las niñas obligadas a parir el fruto del incesto, alimentando a sus hijos con una mini teta sin desarrollar.

No, no están del otro lado del planeta. Están aquí, en este desigual primer mundo. Y más aún, en la frontera sur, donde está la cuna que a ustedes les vio nacer. Hijas de mi vientre y del vientre de dos países, ustedes son el resultado de la mezcla de razas, de idiomas y de cultura. Les hemos bordado las alas para que vuelen con independencia, pero en cada puntada hay rebeldía ancestral, cuestionamiento de paradigmas, clamor por igualdad y justicia, desigualdad de género.

Ahí está la herencia de mi madre, que a caballo y con botas se paseaba por el pueblo mientras las beatas se persignaban por el atrevimiento de usar pantalón. Esa misma abuela que sembró en mi mente la semilla, y que floreció a fuerza de repetición constante: “estudia y trabaja para que nunca dependas”. También, está bordado el coraje de su bisabuela materna, que en un acto de valor, le embarró chile piquín en el culo a la amante del abuelo para poner punto final al desprecio.

Hoy que conmemoramos el esfuerzo y la sangre derramada de miles de mujeres que claman por equidad, les pido un favor: Si queremos cambiar el mundo, Cambiemos nuestra propia percepción y además, cambiemos el mundo de una mujer.

Así, ustedes ayudarán a dos, y esas dos a otras más y exponencialmente seremos una cadena universal de apoyo.

Dejemos de auto castigarnos por todo lo que nos han enseñado a tener miedo y ayudemos a otras mujeres en su avance, porque cuando ayudamos a sanar, sanamos también. Y juntas volaremos, sin fronteras, sin distingo de idiomas y enarbolando la misma bandera. Volaremos en escobas, unicornios y naves espaciales con las alas que nos han heredado las mujeres de ayer que buscaban lo mismo que hoy demandamos: independencia, equidad y justicia.

Para mis hijas y tus hijas, que viven con el corazón dividido entre dos amores. Con mi amor de mujer, en pie de lucha desde antes de nacer.

Mirna Pineda (Es periodista y coach de vida). Marzo 8, 2021

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