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Martes, 08 Diciembre 2020 12:05

Era un ocho de diciembre, pero al día siguiente alguien lloró

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(Una noche de andanza en que murió el querido John Lennon)

 

Raúl Adalid Sainz

No sé por qué pero aquella Volkswagen Caribe verde paró en una de aquellas calles oscuras de la ciudad norteña Torreón. De ahí salieron cinco batos, cuatro de diecinueve y otro más, Francisco, de veinticuatro, había sido su joven maestro. 

 

Sí, lo tengo presente, se oía la canción "Mind Games", de Lennon. Estaban como decían en el pueblo, pisteando. Pasaron como dos horas, y hablaban de sus vidas, sus sueños, metas, miedos, amores que no cuajaban o se diluían y de aventuras que dan gasolina al carro para seguir en la azarosa carretera de la vida. 

Se oía en la cassetera, "Es como volver a Empezar", del disco "Double Fantasy", que John acababa de estrenar en esos finales del año 80. Francisco apurando el último trago de su Tecate, decía queriendo detener lo imposible: "Ya John no pudo volver a empezar, se murió cabrones, se jodió, entienden lo que es eso". 

Pancho, como cariñosamente le decíamos a ese extraordinario amigo y maestro de literatura, empezó a llorar, a gemir desde todas las profundidades, "Our live togother is so precious together", así decía John en el momento, y nosotros consolamos al hermano, quién verdaderamente hacía sentir que perdía un amigo. 

Esa noche todos, no exagero, lloramos la muerte de John. No, no era peda, era como si de golpe el peso de nuestra corta época nos dijera que todo está escrito, que los relojes pueden detenerse así tan de repente, así te llames John Lennon. Como si un cuaderno quedara suspendido, sentenciado a vivir sólo en la memoria.

Nos fundimos en un abrazo. Porque la amistad honda, aquella que es chingona, llora porque a un carnal se le ha ido otro carnal, un pedazo de él.

Ese ocho de diciembre de 1980 de gris noche neoyorkina en Dakota, sí, ese edificio donde se filmó "El Bebé de Rose Mary", de Polansky, veía morir al gran jefe Lennon. Han pasado cuarenta años de aquella noche en Torreón y me digo: La culpa no es de nadie, el tiempo pasa volando, porque mejor no tomamos un largo viaje y nos vamos, será como dijo el maestro Lennon, "Como volver a empezar, "Just Starting Over". 

Aquella noche no la inventé, nadie me la contó, porque en la Caribe iba yo. Aún me parece sentir la lágrima de mi amigo Pancho en la palma de mi mano. Hoy seca por el tiempo, parece humedecerse para entonar este recuerdo a Lennon y a mis amigos. Sí carnalitos, aún bajo la sentencia inclemente del tiempo, ¡será como volver a empezar!

A la memoria viva de mis hermanos, Jorge, Óscar, Cuau y en especial a la de Francisco Amparán, que en gloria está, cantando seguramente con Lennon, "Beautiful Boy" o esa intensa que tanto gustabas llamada " Mr. Moon light".

 

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

 

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