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Jueves, 30 Septiembre 2021 13:39

MITOS Y NOVEDADES EN LA HISTORIA DE MÉXICO

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La edecán del 68

 

Jesús Vázquez Trujillo

La tarde del miércoles 2 de octubre de 1968, Regina, de 19 años pidió permiso para ir con su amiga Guillermina al cine Metropolitan a ver Nacidos para perder, la película de moda.  Se fue con su uniforme a rayas, los cinco círculos en el pecho. 

 

Hacía algunas semanas, Regina-Marietta había sido aceptada como edecán de los juegos Olímpicos, adscrita a la delegación suiza. Era también estudiante de la Facultad de Medicina de la UNAM y, como la inmensa mayoría de los jóvenes, se contagió con el ardor del Movimiento Estudiantil. 

Ana María Regina Teuscher Krüger 1949 – 1968.

Nada dijo en su casa, pues su padre la habría encerrado. “No, Marietta, no te inmiscuyas, no me hagas que vuelva a castigarte”. El 7 de agosto, durante la cena de cumpleaños de María Luisa, el doctor Teuscher había dicho: “A todos esos revoltosos los deberían encerrar”. La doctora Riveroll, amiga de la familia, le advirtió: “Ay Pablo, ¿cómo puedes hablar así? Tú tienes hijos universitarios”. Él respondió: “Yo sé dónde andan mis hijos”.

Aquella tarde Regina no fue al cine, sino a la Plaza de las Tres Culturas con Guillermina Kolkmeyer, que fue quien, pasadas las 10 de la noche, avisó a la casa de Tacubaya: “Estoy en la Cruz Roja herida de una pierna. Perdí a Marietta. Búsquenla”. Eran amigas de la infancia y compartían ideales y rebeldías, muy mal vistas por el doctor Pablo Teuscher Cortés. Decían que iban a ser investigadoras, meseras, monjas. Regina, en ese momento, tenía novio desde hace un año: Augusto Gargari, y como a ella le gustaban las magnolias, él se subía al árbol para bajárselas.

Toda la familia Teuscher salió, cada uno por su lado, en una infernal expedición por las Cruces, los hospitales, puestos de socorro, anfiteatros, hasta culminar en la Tercera Delegación, la de Rayón, donde Pablo Teuscher Kruger, participante también del movimiento, identificó la frágil figura de su hermana entre centenares de cadáveres apilados.  

En su espalda, seis tiros de arma calibre 45. Regina debió echar a correr como lo hicieron todos, según mostró aquella noche el noticiario de Excélsior en el Canal 2, en una imagen fugaz que María Luisa y Elmar alcanzaron a ver sin imaginar jamás que entre esos miles de despavoridos se encontraba Marietta. 

 

Cadáver de Ana María Regina Teuscher Krüger en la morgue, la noche del 2 de octubre de 1968.  

 

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