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Jueves, 08 Octubre 2020 19:10

MITOS Y NOVEDADES EN LA HISTORIA DE MÉXICO

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El presidente ateo que creía en los milagros

 

Jesús Vázquez Trujillo

El general Plutarco Elías Calles es recordado por haber sido un presidente ateo y anticlerical, pues por hacer cumplir a cabalidad la constitución política federal, provocó el enfado de la iglesia católica, que en protesta cerró los templos lanzando así a la población contra el gobierno, desatando una guerra fratricida que desangraría al país durante tres largos y sangrientos años 1926 – 1929. 

 

Sin embargo, en su fuero interno el presidente Calles era un esotérico, pues si bien no creía en religiones, ni deidades, en lo que sí creía fervientemente era en brujos, espiritistas, chamanes, curanderos y yerbateros. 

Uno de éstos yerberos era el guanajuatense José de Jesús Fidencio Síntora, apodado el “Niño Fidencio”, en razón de su cutis facial infantil, su voz aguda y a que nunca tuvo contactos carnales, debido a que nunca se desarrolló sexualmente. 

El 8 de febrero de 1928, el presidente Plutarco Elías Calles acudió al polvoriento pueblo neoleonés de El Espinazo, pues era ahí donde el “Niño Fidencio” tenía su “Casa” o “Centro” de Sanación. El general Calles llevaba mucho tiempo padeciendo una rara enfermedad dérmica, se decía que era lepra. 

El general Calles entró a una habitación, donde el “Niño Fidencio” le ordenó que se desnudara y se recostara sobre una plancha de hierro. En seguida, lo embadurnó con miel de abeja y lo cubrió con una cobija. Dejándolo así por espacio de unas seis horas. 

Conforme el tiempo iba pasando, y el general Calles no salía, Enrique López de la Fuente, asistente y amigo personal del “Niño Fidencio” acudió a preguntarle a qué hora iba a terminar de atender al Sr. Presidente. 

Fidencio estaba haciendo otras curaciones y darse cuenta de su error exclamó ¡Ah, se me había olvidado!

Inmediatamente, el “Niño Fidencio” limpió al general Calles y le indicó que se vistiera, dispensándole las mismas atenciones que a los demás enfermos. 

El general Calles salió de la “Casa” de sanación del “Niño” Fidencio, completamente curado su mal dérmico. 

Y en agradecimiento, el presidente envió al Espinazo un ferrocarril cargado de medicinas y alimentos para aliviar las necesidades del villorrio. 

Un año más tarde, el 25 de enero de 1929 el “Niño” Fidencio le envió una carta solicitándole su ayuda para evitar que las autoridades del Departamento Federal de Salubridad le clausuraran su Casa de Sanación. 

El general Calles, a pesar de ya no ser presidente, era quien realmente seguía ejerciendo el mando político en el país, de manera que, en su calidad de Jefe Máximo, dejó sin efecto la orden de clausura para la Casa de Sanación del “Niño” Fidencio, quien siguió realizando sus “sanaciones” hasta su prematura muerte a los 40 años de edad, el 19 de octubre de 1938. 

 

Antes de morir, el “Niño” Fidencio pronunció la siguiente frase: ¡Ya me voy, pero volveré y nadie sabrá reencarnado en quien!  

Irónicamente, el general Plutarco Elías Calles también falleció un 19 de octubre, pero de 1945. 

El clero católico no reconoce al “Niño Fidencio” como santo, es por ello por lo que el general Calles creía en sus curaciones. 

El “Niño Fidencio” tuvo su propia iglesia, conocida como la iglesia fidenciana. 

 

  

José de Jesús Fidencio Constantino Síntora “Niño” Fidencio. Curandero y Yerbatero 1898 – 1938.

 

 

General Plutarco Elías Calles, Presidente de la República 1924 – 1928.

 

 

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