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Miércoles, 07 Octubre 2020 13:29

IN PRINCIPIO ERAT VERBUM

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El creciente impacto de la perfilación criminal

 

El que derrame sangre del hombre por el hombre, su sangre será derramada. Génesis 9:6.

 

Simón Vargas Aguilar

En al menos los últimos diez años películas como: Zodiaco, Seven, Solace, o series como: Dexter, Lie To Me, CSI, Hannibal, Criminal Minds o más recientemente The Alienist y Mindhunter nos han adentrado un poco al interesante mundo de la perfilación criminal.

 

Y claro, es innegable que estas producciones buscan retratar con un toque de ficción la realidad a la que día a día muchas personas se enfrentan; sin embargo, tanto las películas como las series nos han permitido ser testigos del largo y sinuoso camino que ha recorrido la perfilación criminal.

Este campo se ha desarrollado ampliamente y ha madurado en el último siglo, y es que fue gracias al trabajo realizado a finales de la década de los 70 por los agentes del FBI Robert K. Ressler, John Douglas y Roy Hazelwood quienes comenzaron a impulsar un modelo de perfilación criminal e instauraron el término offender profiling que hace referencia al: “análisis del comportamiento de asesinos y violadores en serie, llevando a cabo un estudio a partir de entrevistas, con la finalidad de detectar los aspectos más relevantes de sus modus operandi, sus motivaciones y las circunstancias personales y familiares, que podrían haber dado lugar o propiciado sus acto”.

Es así como a raíz del descubrimiento de un nuevo y amplio campo de estudio se estableció la Unidad de Ciencias del comportamiento, adscrita a la Oficina Federal de Investigación (FBI) que actualmente recibe el nombre de Unidad de Análisis de la Conducta; la cual comenzó a realizar indagaciones más profundas, creando una base de datos que permitía establecer si existían similitudes entre los crímenes para así constituir una línea de investigación que posibilitara la identificación al agresor.

A pesar de que el término no hace sólo referencia a los asesinos seriales, éstos con el paso del tiempo se han convertido en especial punto de atracción para las investigaciones y la ficción, es por ello que se han desarrollado diversos estudios para comprender un poco más su personalidad, pero sobre todo la psicología que los envuelve.

El concepto serial killer se atribuye a Ressler, el cual hace alusión al individuo que asesina a tres o más personas; y de acuerdo a información publicada en el documento Serial Murder Multi-Disciplinary Perspectives for Investigators emitido por el Centro Nacional de Análisis de Crímenes Violentos de la Oficina Federal de Investigación (FBI), pese a lo que podría creerse popularmente los asesinatos en serie son un evento relativamente raro, se estima que comprenden menos del 1% de todos los asesinatos cometidos en un año determinado.

E incluso en este mismo informe se hace hincapié que la mayoría de los asesinos en serie no son solitarios, inadaptados sociales, viven solos ni parecen extraños; muchos se esconden a plena vista dentro de sus comunidades, llevando una vida normal con familias, empleo remunerado y aparentando ser miembros de la comunidad; y además contrario a la creencia popular, los asesinos en serie abarcan todos los grupos raciales.

Probablemente, cuando nació el criminal profiling, disciplina ahora conocida mundialmente, nadie visualizó que ésta se convertiría en un método que permitiría la resolución de una gran cantidad de crímenes, pero, además, que se transformaría en una herramienta poderosa que posibilitaría la clasificación de asesinos, la obtención de información de la escena del crimen, el conocimiento de la intención del crimen, la reconstrucción de conductas de comportamiento tanto del agresor como de la víctima etcétera, lo que a su vez significaría un parteaguas en la forma en la que observamos no solo los homicidios sino también a los criminales.

Hoy en día esta ciencia hace viable aquello que hace un siglo no se concebía, la posibilidad de lograr un poco de ventaja ante los criminales tomando decisiones oportunas, la capacidad de conocer y utilizar la información en favor de aquellos que claman justicia, pero además, la sorprendente oportunidad de adentrarse en la compleja conducta criminal, la cual estudios han comprobado que a su vez ha sido formada por un sinfín de sufrimientos, traumas y lesiones emocionales; porque Ted Bundy, John Wayne Gacy, Pedro Alonso López o Jeffrey Dahmer probablemente son catalogados como monstruos, sin embargo, como diría el escritor estadounidense Jonathan Santlofer, en su libro Daltónico: “Era un monstruo, sí, pero hay que esforzarse mucho para crear un monstruo así”.

Analista en temas de Seguridad, Justicia, Política y Educación. 

Lagunero. Consultor en Seguridad, Justicia, Política y Educación. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Coahuila. Cuenta con diplomados en Seguridad Nacional y Análisis Político por la UIA y el ITAM. Es egresado del Programa de Alta Dirección de Empresas AD 2010-11 del IPADE Business School. Columnista en La Jornada, Eje Central, La Silla Rota y La Otra Plana.

 

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