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Lunes, 07 Septiembre 2020 13:45

DIVULGANDO EL PENSAMIENTO

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Aniversario del golpe de estado en Chile de 1973

 

José Vega Bautista

Con la llegada de Salvador Allende a la presidencia de Chile el 4 de noviembre de 1970, de acuerdo a sus simpatizantes, se iniciaba en el país el más ambicioso proceso de cambios sociales, económicos y políticos del que haya sido testigo Chile durante su historia. Como abanderado de la Unidad Popular, Allende no sólo se convirtió en el primer mandatario socialista en el mundo en ser elegido democráticamente, sino también el primero en intentar en transitar al socialismo mediante la vía pacífica, también llamada vía chilena al socialismo.

 

Esa era la expectativa para algunos chilenos, sin embargo, el 11 de septiembre de 1973 mediante una acción militar llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Chile conformadas por la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército, se realizó un golpe militar para derrocar, con éxito, al presidente Salvador Allende y al gobierno izquierdista de la Unidad Popular. 

En la víspera, en una entrevista con el periodista Julio Scherer, Salvador Allende no vislumbraba posibilidades de una guerra civil en Chile, y argumentaba: “El pueblo es suficientemente fuerte para impedirla. Las Fuerzas Armadas chilenas son profesionales y respetuosas de la Constitución y de la ley. No son guardias pretorianas al servicio de un hombre. La lección del pueblo chileno estas últimas semanas avala mi pensamiento y justifica la confianza en el futuro”.

Chou En-lai, entonces primer ministro de la República Popular de China, advertía: “Tiene razón el presidente Allende cuando reconoce que ha conquistado el gobierno, pero no el poder. La elección o votación es un fenómeno transitorio, pasajero. Para nosotros, de acuerdo con nuestras concepciones, es imposible que un gobierno democrático logre su consolidación sin el apoyo de las Fuerzas Armadas. Todo gobierno debe contar con su propia fuerza, democrática o proletaria, que lo asegure en el poder”. 

La primera proclama, al iniciar las hostilidades contra el gobierno de Allende ese fatídico 11 de septiembre, dejaba claro la postura de las Fuerzas Armadas chilenas: 

“A partir de este momento damos paso a una red provincial y nacional de radiodifusión de las fuerzas armadas. Se invita a todas las radioemisoras libres a conectarse a esta cadena.

Santiago, 11 de septiembre de 1973. Teniendo presente:

1.º- La gravísima crisis económica, social y moral que está destruyendo el país;

2.º- La incapacidad del Gobierno para adoptar las medidas que permitan detener el proceso y desarrollo del caos;

3.º- El constante incremento de los grupos armados paramilitares, organizados y entrenados por los partidos políticos de la Unidad Popular que llevarán al pueblo de Chile a una inevitable guerra civil, las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile declaran:

1.º- Que el señor Presidente de la República debe proceder a la inmediata entrega de su alto cargo a las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile.

2.º- Que las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros de Chile están unidos, para iniciar la histórica y responsable misión de luchar por la liberación de la Patria del yugo marxista, y la restauración del orden y de la institucionalidad.

3.º- Los trabajadores de Chile pueden tener la seguridad de que las conquistas económicas y sociales que han alcanzado hasta la fecha no sufrirán modificaciones en lo fundamental.

4.º- La prensa, radiodifusoras y canales de televisión adictos a la Unidad Popular deben suspender sus actividades informativas a partir de este instante. De lo contrario recibirán castigo aéreo y terrestre.

5.º- El pueblo de Santiago debe permanecer en sus casas a fin de evitar víctimas inocentes.

Firmado: Augusto Pinochet Ugarte, General de ejército, Comandante en jefe del Ejército; Toribio Merino Castro, Almirante, Comandante en jefe de la Armada; Gustavo Leigh Guzmán, General del Aire, Comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile; y César Mendoza Durán, General, Director General de Carabineros de Chile”. 

El líder cubano Fidel Castro, entrevistado también por Scherer, resume el contexto del golpe chileno en los siguientes términos: 

“El ejército chileno conserva raíces. Alemanas concretamente. Fueron alemanes los instructores; alemán fue el formalismo; alemán el uniforme; el saludo, una descarga eléctrica, fue alemán; fueron alemanes los aires marciales, y alemán fue el espíritu de cuerpo. Además del formalismo prusiano, había gozado de ciertas tradiciones bélicas. 

Este ejercito fue instruido más tarde por los Estados Unidos, que le suministraron armamento y poco a poco lo fueron atrayendo a su servicio.

Salvador Allende triunfó en condiciones críticas. Coincidió con su ascenso al poder la caída vertical del cobre y la exigencia de los norteamericanos para que el gobierno de La Unidad Popular pagara las enormes deudas contraídas por la democracia cristiana durante los regímenes anteriores.

La mayoría parlamentaria estuvo en contra del presidente y los medios de difusión lo atacaron desde el principio. El ejército se declaró apolítico.

Fue gigantesca la conspiración. Todos participaron, capitaneados por la CIA. Queda para el oprobio el espectáculo que ofrecieron los hombres con intereses y sin patria. En su momento, oportunamente, el ejército jugó el papel que tenía asignado. Tomó La Moneda, asesinó a Allende e inició, para desgracia de Chile, el camino en contra del tiempo. Había dado el golpe contra uno de los gobiernos más nobles, progresistas y honrados del continente”.

@Pepevegasicilia

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