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Jueves, 16 Julio 2020 19:37

MITOS Y NOVEDADES EN LA HISTORIA DE MÉXICO

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El respeto al derecho ajeno, es la paz

Jesús Vázquez Trujillo

Después de la derrota franco – mexicana y del fusilamiento de Maximiliano, el 19 de junio de 1867, el presidente Benito Juárez que había instalado la capital de la República, decidió regresar a la ciudad de México, la cual estaba bajo el mando militar del general Porfirio Díaz, quien a su vez la puso bajo el mando político del licenciado Juan José Baz. 

 

El presidente Juárez llegó a la ciudad de México el 1 de julio, sin embargo permaneció durante 15 días en el castillo de Chapultepec, mientras se organiza un desfile de bienvenida para celebrar su entrada triunfal a la capital, la cual estaba programada para el 15 de julio. 

Antes de hospedarse en Chapultepec, se le preguntó al presidente Juárez sí deseaba que se llevaran todos los muebles y ornamentos que habían traído Maximiliano y Carlota, a lo que Juárez se negó rotundamente, arguyendo que todos esos muebles y adornos ya eran parte de la historia de México. 

Finalmente llegó el día 15 de julio y don Benito hizo su entrada triunfal a la ciudad de México, siendo recibido por el general Porfirio Díaz, a quien dejó con la mano extendida y tampoco lo invitó a subir a su carruaje para entrar con él a la ciudad. 

Bochornosa situación que fue aprovechada por el licenciado Sebastián Lerdo de Tejada, quien al ver el desaire hecho por Juárez a Díaz, lo invitó a subir a su carruaje, en zalamera actitud para granjearse la simpatía de aquel a quien ya percibía como su rival político. 

La caravana se dirigió a Palacio Nacional, donde desde el balcón el presidente Juárez presenció el desfile militar. Posteriormente, pronunció un emotivo discurso con motivo del triunfo liberal sobre los conservadores, y la restauración y la preminencia de la República sobre el imperio, dos meses antes, el 15 de mayo. 

Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República. Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.

Confiemos en que todos los mexicanos, aleccionados por la prolongada y dolorosa experiencia de las comunidades de la guerra, cooperaremos en el bienestar y la prosperidad de la nación que sólo pueden conseguirse con un inviolable respeto a las leyes, y con la obediencia a las autoridades elegidas por el pueblo. 

Una las frases que el presidente Benito Juárez utilizó en ese discurso y por la que más se le reconoce es: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” 

Sin embargo, aunque se considera a Juárez como el autor de dicha frase, no es así, dicha frase es de la autoría del filósofo alemán Emmanuel Kant, autor del que el presidente Juárez era un gran admirador y por lo tanto tenía y leía todas sus obras. 

Esa frase, el presidente Benito Juárez la tomó de un ensayo de Kant títulado: 

"Zum ewigen Frieden" (Sobre la paz perpetua): “la injusticia cometida se ejerce únicamente en el sentido de que no respetan el concepto del derecho, único principio posible de la paz perpetua.”

 

Entrada triunfal del presidente Benito Juárez a la ciudad de México, 15 de julio de 1867.

 

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