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  • Jesús Marín Fotografia
Lunes, 03 Febrero 2020 07:33

Darío

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Arcelia Ayup Silveti

Rubén Darío presenta dos temas diametralmente opuestos en sus poemas “De invierno” y “A Roosevelt”. En el primero se refiere a la contemplación de la belleza de la mujer. Es una obra delicada y sensible que muestra elementos de la burguesía a través de la enumeración de objetos exóticos. Nos deja ver a través de sus ojos a una mujer delicada que duerme.

 

El destinatario poético es Carolina, descansando en un sillón. No se puede definir que hay un sentimiento de amor hacia ella, solo la contempla y nos relata las sensaciones provocadas de lo que pasa en esa habitación parisina, mientras afuera cae nieve. Es como si describiera una obra de arte. Transcribo el inicio:

“En invernales horas, mirad a Carolina. 
Medio apelotonada, descansa en el sillón, 
envuelta con su abrigo de marta cibelina 
y no lejos del fuego que brilla en el salón.”

En contraparte, el poema “A Roosevelt” es de orden social y de denuncia. Nos permite ver a un hombre sumamente comprometido con su país, indignado con las políticas invasoras de Estados Unidos de Norteamérica hacia Latinoamérica, en especial del Caribe: Filipinas, Guantanamo, Puerto Rico y Cuba. Se inconforma ante el imperialismo encabezado por su presidente Theodore Roosevelt. Los estudiosos de este poeta nicaragüense han comparado este poema con algunos discursos de Simón Bolívar y de José Martí, quienes estuvieron también en lucha continúa en contra de los Estados Unidos de Norteamérica.
El poema termina de la siguiente manera:

Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol. 
Tened cuidado. ¡Vive la América española! 
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo, 
el Riflero terrible y el fuerte Cazador, 
para poder tenernos en vuestras férreas garras. 
Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

Puedes leer o releer a este gran poeta, diplomático y periodista nicaragüense fallecido en 1916. Vivió entre excesos, gloria y pertrechez, su genialidad fue lírica y sigue enriqueciendo a sus lectores. La poesía de Rubén Darío es culta y sonora, acércate a ella. 

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