Create a Joomla website with Joomla Templates. These Joomla Themes are reviewed and tested for optimal performance. High Quality, Premium Joomla Templates for Your Site

  • Jesús Marín Fotografia
  • 7aniversariolaotraplanabanner
Viernes, 11 Octubre 2019 08:49

MITOS Y NOVEDADES EN LA HISTORIA DE MÉXICO

Valora este artículo
(0 votos)

 

 

México 68

 

Jesús Vázquez Trujillo

 

Logotipo de los XIX Juegos Olímpicos.

 

 

El licenciado Adolfo López Mateos asumió la presidencia de la República el lunes 1 de diciembre de 1958. Y desde el primer día de su gestión, don Adolfo se propuso sacar a nuestro país de la órbita estadunidense, dando a conocer a México a toda la comunidad internacional, para lo cual realizó viajes por varios países del mundo.

 

Pues deseaba otorgarle a la nación un lugar decoroso en el concierto de las naciones, probando nuestra valía como país. Por ello, desde 1959, don Adolfo buscó la posibilidad de que México fuera la sede de alguna justa olímpica, pues deseaba probar nuestra capacidad organizativa.

Ya en 1955, nuestro país había sido anfitrión de los juegos panamericanos.

Finalmente, el 12 de octubre de 1963, en la ciudad de Baden – Baden, Alemania se decidió que la ciudad de México sería la sede de los XIX Juegos Olímpicos a celebrarse 5 años más tarde, el sábado 12 de octubre de 1968.

Al enterarse, el presidente Adolfo López Mateos dijo que ¡Éste es el premio al esfuerzo del pueblo mexicano!

Aunque México, competía contra otras tres ciudades para ser la sede de la XIX Olimpiada. Lyon (Francia), Detroit (Estados Unidos) y Buenos Aires (Argentina).

Como eran de esperarse, las tres naciones se dedicaron a desacreditar y atacar a México, con el argumento de que debido a la altitud del Distrito Federal resultaba imposible realizar ahí la XIX Olimpiada.

Sin embargo, aún con todas las protestas a México le fue concedida la sede olímpica para 1968.

Sin embargo, el licenciado Gustavo Díaz Ordaz, quien fungía como Secretario de Gobernación no estaba de acuerdo con la celebración de las olimpiadas, ya que las consideraba sumamente costosas, y decía que el país no estaba en posibilidad de realizar un gasto tan grande.

Sin embargo, la olimpiada resultó un evento autofinanciable, además de que desde 1960 el secretario de hacienda, don Antonio Ortiz Mena elaboró un esquema fiscal especial, en caso de que México fuera elegido la sede de alguna justa olímpica.

El 1 de diciembre de 1964, el presidente Gustavo Díaz Ordaz designó a su antecesor director general de el Comité Organizador de la XIX Olimpiada, pues quien mejor para asumir el cargo que Adolfo López Mateos, ya que él los había conseguido para México.

Desafortunadamente, sus constantes y fortísimas migrañas lo hicieron renunciar a la dirección del Comité Olímpico. Su lugar fue ocupado por el distinguido arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, constructor del Museo Nacional de Antropología e Historia, además de fundar y ser el primer director general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Cuando los dolores de cabeza del expresidente López Mateos se hicieron insoportables e ininterrumpidos les dijo a sus amigos íntimos.

¡Creo que le va a caer mucha chamba al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, yo ya no puedo seguir al frente del Comité! ¡Me cuesta muchísimo trabajo!

Y en efecto, le cayó “mucha chamba” a don Pedro, pues el presidente Díaz Ordaz le encargó la construcción de todos los inmuebles e instalaciones para que se pudiera llevar a cabo la celebración de la justa olímpica.

Además de que muchos empresarios acudieron con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, para solicitar que se les otorgaran frecuencias de radio y televisión en la capital para poder transmitir la olimpiada.

A finales de septiembre de 1968, la antorcha olímpica fue recogida en la isla de San Salvador por los cañoneros mexicanos Durango y Guanajuato.

Para posteriormente ser transportada al puerto de Veracruz, y de ahí a Teotihuacán donde el fuego olímpico pernoctó la noche del 11 al 12 de octubre.

A las 10:00 horas del sábado 12 de octubre, ya encendida la antorcha deportiva fue llevada hasta la villa olímpica, para dar comienzo a la ceremonia inaugural de los XIX Juegos Olímpicos, cuyo acto sería encabezado y presidido por el licenciado Gustavo Díaz Ordaz y el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.

Dichas olimpiadas serían denominadas “Olimpiadas de la Paz”, lo cual resultaba risible e irónico debido a los trágicos hechos de sangre que habían tenido lugar 10 días antes en la Plaza de las Tres Culturas.

El presidente Gustavo Díaz Ordaz, soltó una paloma blanca como símbolo de paz. Al tiempo que era abucheado y rechiflado por los asistentes al evento olímpico, al tiempo que ellos, soltaron un cuervo negro, en señal de duelo y luto por las víctimas mortales de la “Noche de Tlatelolco”.

Pese a lo ocurrido, la justa se realizó en un ambiente bullicioso y festivo, los eventos se realizaron en la ciudad de México y en Acapulco.

Felipe el “Tibio” Muñoz Kapamas quien, a sus 17 años de edad, ganó para México la medalla de oro en la disciplina de natación, lo que le valió ser invitado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz a la residencia oficial de Los Pinos para felicitarlo.

El encuentro ocurrió el 30 de octubre una semana después de la clausura de los juegos olímpicos.

Y estando en presencia del primer mandatario, al “Tibio” Muñoz se le ocurre decirle al licenciado Díaz Ordaz.

 

Oiga Señor presidente, que gacho estuvo lo de Tlatelolco, ¿Verdad?

 

Ante el estupor del papá, el presidente acarició la cabeza del muchacho y le respondió.

 

Algún día lo comprenderás.

 

Mientras su padre, reprendió suavemente al “Tibio” por hacerle esa “pregunta incómoda” al presidente. 

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Desarrollado por Netstream © 2018 La Otra Plana