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  • Jesús Marín Fotografia
Viernes, 08 Marzo 2019 19:21

DOGMA DE FE

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Yesenia no Yalitzia

 

Marcos Durán Flores

La tarde del pasado jueves 17 de enero, la jovencita María Yesenia de apenas 15 años salió de casa. Su madre le había encargado ir por sus hermanitos a la escuela, pero Yesenia nunca llegó por ellos. Y no lo hizo porque fue abordada por tres sujetos (uno de ellos menor de edad) que abusaron sexualmente de Yesenia y luego la asfixiaron hasta acabar con su vida. Su cuerpo lo arrojaron entre unos matorrales.

 

Esta historia no sucedió en un país de medio oriente, no, esto pasó en el paraíso de la colonia Parajes del Valle de Ramos Arizpe, Coahuila. Por supuesto todas las autoridades salieron indignadas a condenar el hecho y a decir lo “preocupados” que estaban por esto.

Pero la terrible violencia de género es tan común en Coahuila como los presuntos actos de corrupción que también quedan impunes. Podría asegurarle que a Yesenia sus asesinos primero empezaron a ejercer violencia emocional y luego ya frustrados pasaron a los golpes hasta deciden arrebatarle la vida.

No se trata de un hecho aislado, es algo común pues las mujeres tienen al enemigo en casa. Por eso, ayer que se celebró el “Día Internacional de la Mujer”, resulta extraño festejar pues usted lo sabe, vivimos en una sociedad que discrimina y les da pocas oportunidades. Una sociedad en donde de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 63 de cada 100 mujeres mayores de 15 años ha padecido violencia.

Un México en donde 48 por ciento de quienes tienen 15 años o más, han sido agredidas por su pareja y en el cual el 41.9 por ciento de las que viven en unión libre y el 37.1 por ciento de las mujeres casadas sufren violencia del hombre. Donde una cuarta parte de las mujeres que trabajan, enfrentaron actos de discriminación laboral y en donde 1,2 millones enfrentaron violencia física muy grave o extrema que puso su vida en riesgo.

La violencia y el sometimiento de la mujer son un acto tan antiguo que se ha convertido en una norma sociocultural profundamente arraigada en el mundo. Un acto tan antiguo, que incluso la propia Biblia en el libro del Génesis dice: “Y de la costilla que Jehová tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre”. Eva, la primera mujer de acuerdo con la Biblia, surgió del hombre.

No nos sorprenda entonces que viviendo en un mundo en donde las mujeres sufren los convencionalismos y estereotipos sobre la masculinidad y la feminidad, que este y otros efectos se hayan integrado por siglos en las mentes y las sociedades, dando paso primero al sexismo, y después a la subestimación y la idea definida de que las mujeres no merecen las mismas oportunidades laborales y educativas que los hombres. Esa es la mejor forma de perpetuar la violencia y las desigualdades y eso seguimos haciendo.

Hoy al igual que desde hace ocho años, en el marco del “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, la ONU hace un llamado para utilizar una prenda o algún distintivo color naranja como una oportunidad de hacer visible el rechazo a la violencia contra las mujeres. Eso está bien y sin duda es mejor que no hacer nada, pero la realidad nos ha demostrado que promulgar leyes contra la violencia de género o crear más burocracia buscando reducir la incidencia de delitos en contra de ellas, no han podido eliminar la violencia. Tampoco ha servido emplear una pañoleta o un moño color naranja y tomarse fotos para compartirlas con frases inspiradoras en Facebook. Con tristeza les digo que utilizar pulseras con leyendas en contra de la violencia o lanzar globos color naranja hacia el cielo no podrán evitar que hoy, alguien golpee o denueste a una mujer.

Lograr algún cambio, significaría algo tan profundo como la refundación misma de la sociedad y el papel que en ella jugamos mujeres y hombres. Pero, qué le parece si por lo pronto, empezamos por algo que de tan sencillo parecería absurdo: Deje de golpearlas, de molestarlas, de acosarlas, de minimizarlas, de denostarlas. Yesenia no tuvo la suerte de Yalitzia, una mexicana que triunfa en el mundo, éxito que le ha costado muy caro y que le ha ganado cualquier cantidad de críticas estúpidas que han venido de hombres y también de mujeres mexicanas. Yesenia hoy espera la justicia de Coahuila, más corrompida que nunca y no le quedara más que seguir esperando y esperando.

 

@marcosduranf

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