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  • Jesús Marín Fotografia
Jueves, 28 Febrero 2019 17:18

ALGO QUE VALE LA PENA LEER

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American Gods

 

ALBERTO BOARDMAN

Durante la historia de la humanidad uno o varios seres supremos, omnipresentes y omnipotentes, han acompañado al ser humano muy de cerca. Con independencia de nuestra condición social, edad o nivel de conocimiento, “los dioses” siempre han encontrado la forma de hacer presente su necesidad de devoción. Seguramente, porque de eso se alimentan, nos necesitan, si desaparecen de la órbita humana, los dioses, mueren. Sucedió en África con Eshu y Oggun, en América con Huitzilopochtli y Quetzalcóatl; ni que decir de los egipcios Horus, Osiris, Ra, y claro, con los griegos Hades, Zeus y Apolo, Brahma y Vishnú en India, los romanos Venus, Baco y Minerva, y por supuesto, los terribles nórdicos, Odín, Thor y Heimdal. 

 

Ahora bien, todos ellos tienen un factor común y coinciden en un punto medular: El sacrificio. Sacrificio con el que los dioses se alimentan. Incluso, hasta en la evolución de la creencia religiosa sobrevive la práctica. Así encontramos por ejemplo, el sacrificio exigido a Abraham, el dogma del sacrificio en la cruz, y por supuesto, el ayuno, la confesión, la penitencia, etcétera. Se trata entonces de la manifestación externa de nuestra veneración, devoción y fervor, en la búsqueda de alcanzar un contacto directo, personal y profundo de comunión con lo divino.  

Ahora imagine una guerra entre los “dioses viejos” contra los “dioses nuevos” peleando por esa devoción. Los clásicos mencionados, versus los actuales: La política, tecnología, televisión, artistas y deportistas, dioses a los que técnicamente no les sacrificamos nuestra sangre, pero sí nuestro tiempo y dinero, haciendo patente nuestra devoción e idolatría.

“American Gods” (Ed. Roca, 558 pág. Edición del 10 aniversario), se publicó por primera vez en 2001 cuando Neil Gaiman ya tenía una considerable reputación literaria y le hizo merecedor en 2002 a los premios Hugo, Locus, Nébula y Bram Stoker a mejor novela; prácticamente todos los galardones del género. Simplemente, imperdible.

 “Sólo los dioses son reales… Por no hablar de las míticas criaturas de los escombros…”.

Somos lo que hemos leído y esta es palabra de lector.

 

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