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  • Jesús Marín Fotografia
Lunes, 11 Febrero 2019 13:22

¿Protección y Justicia?

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Jesús Orozco Reyes

Así reza el eslogan de la corporación de policía del estado, Fuerza Coahuila, quienes han estado en la mira de la sociedad, como una de las entidades estatales a las cuales temerles, lejos de sentirse protegidos por la misma.

 

¿Qué pasa cuando quienes protegerte, te violentan? Es el caso de una chica cuyo trabajo es ser edecán, concretamente en la agencia que trabaja para el Santos Laguna, quien vio quebrantada su intimidad por parte elementos de dicha corporación. Aunque no podemos divulgar los datos de la mujer, que ya de por sí deben circular por todas partes, ella ha señalado que fue detenida por elementos de la policía del estado; le retiraron el celular y a partir de ahí, sus fotografías intimas fueron difundidas, y obviamente corrieron como pan caliente.

Esto derivó en que el partido del pasado domingo 10 de febrero, en el Estadio Corona, las guerreritas brillaran, pero por su ausencia, tal vez en el afán de la agencia encargada, por proteger a las mujeres que trabajan con ellos.

¿No se supone que estas personas con cargo de servidores, deberían proteger a todos los individuos de la sociedad coahuilense? Entonces, ¿por qué violentar la intimidad de esta joven? Claramente la Constitución Política de nuestro país, señala en su artículo 16 que nadie puede ser violentado en su vida privada, lo cual claramente lleva implícito el acto de la vida privada. ¿No deberían entonces estos elementos ser los primeros en cumplir la ley, y después de eso, hacerla cumplir?

El respeto a esta parte de la vida del individuo está considerada ya como como un derecho humano fundamental, establecido por diversos instrumentos internacionales como son la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, artículo 12; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, artículos 17 y 19; la Convención Americana sobre Derechos Humanos de 1969, artículos 11 y 13  y en la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 en su artículo 16, instrumentos todos estos firmados y ratificados por nuestro país.

¿A quién entonces debe esta chica acudir para que le sea reparada su imagen? ¿A las mismas entidades estatales que la violentaron? ¿A los derechos humanos? O ahora que está de moda, ¿al Presidente?

Recientemente, Olivia Coral Melo, llegó al Senado de la República, con la firme intención de gravar como delito este tipo de acciones, de las cuales ella también fue víctima. Su movimiento ha crecido y tomado fuerza, ya que las mujeres que pasaron por lo mismo, ya no están dispuestas a seguir calladas por actos que, en todo su derecho como mujeres, hicieron en el seno de su intimidad.

Lo único que se pide es que estos actos, que realmente no serán los primeros ni últimos, no sean realizados por quienes tienen una labor esencial en nuestra sociedad, la de servir y proteger. Que en Coahuila, Protección y Justicia se cumpla. Nada más.

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