Create a Joomla website with Joomla Templates. These Joomla Themes are reviewed and tested for optimal performance. High Quality, Premium Joomla Templates for Your Site

  • Jesús Marín Fotografia
Martes, 09 Abril 2019 12:45

Francisco

Valora este artículo
(0 votos)

 

Raúl Adalid Sainz

Una de las mayores conversiones humanas, espirituales, que más me han conmovido, es la de San Francisco en Asís Italia. Era él un junior. Una mañana había terminado una tremenda bacanal. Sus amigos y él andaban con chavas, habían estado en la playa. Al llegar al amanecer al pueblo, fueron a la plaza.

 

Se divertían en la carcajada, en el éxtasis total de la borrachera etílica y sexual. Francisco sintió que alguien lo llamaba del fondo de la iglesia. Se extrañó. Aquella sensación era muy fuerte. Dejó a los cuates y se dirigió a la iglesia, al altar. 

Vio al Cristo. Lo sintió. Escuchó el latir de su respiración, percibió su ser, enseguida posó su mejilla en el rostro de aquel lienzo que despertaba al señor. Una luz sintió en su alrededor. Una paz asombrosa se apoderó de él.

Horas después en plena plaza, se despojó de todo, estaba en la absoluta desnudez de sus alegrías. En su vulnerabilidad de ser, agradeció a su padre. Le dio sus ropas y tomó el camino de las veredas, de las montañas. No volvió el rostro. 

Aquel hombre estaba poseído por la verdad, por el asomo de la grandeza de la plenitud. El silencio, los animales, el cobijo a la verdad, a la humildad, a la solidaria tolerancia, fue el signo de su ser. No clamaba el tesoro de su conversión, la agradecía infinitamente. 

Hoy muy de mañana he pensado tanto en ese buen amigo llamado Francesco, sí, ese del pueblo de Asís. Ese que dijo que qué plenitud más asombrosa se vivía en la absoluta desnudez. 

 

Raúl Adalid Sainz, en algún lugar de México Tenochtitlan

Desarrollado por Netstream © 2018 La Otra Plana