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  • Jesús Marín Fotografia
Viernes, 23 Noviembre 2018 17:25

DOGMA DE FE

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No apta para todas las especies

 

Marcos Durán Flores

Se ha dicho que ningún libro que no sea la Biblia, ha tenido un mayor efecto en la humanidad que la obra del naturalista inglés Charles Darwin “El origen de las especies por medio de la selección natural”. Publicada un día como hoy pero del año 1859, hace apenas 159 años, Darwin sacudió al mundo entero pues logró probar que la evolución biológica se refiere a los cambios en todas las especies durante la historia en la Tierra. En él se explica cómo todos los seres vivos compartimos un pasado común, y que con el cambio evolutivo se dio y se seguirá dando origen a nuevas especies. Charles Darwin mostró al mundo una premisa que es tan brutal como cierta: “En la lucha por la supervivencia, el más fuerte gana a expensas de sus rivales debido a que logra adaptarse mejor a su entorno”.

 

La teoría de Darwin sobre la evolución del hombre desafió las creencias del siglo XIX al cruzar la línea fronteriza de la fe y la ciencia pues enfatiza que las especies cambian con el tiempo, lo que puso en duda la teoría generalmente aceptada hasta entonces que era la historia de la creación de la Biblia, que afirmó que Dios creó el mundo en siete días y el hombre fue creado en el último día: “El Señor Dios formó al hombre del polvo de la Tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2,7). La teoría de Darwin fue en contra de esto diciendo que los humanos evolucionaron de los monos en un proceso que tomó mucho más tiempo que un día. Hoy la ciencia ha probado que existe una coincidencia de entre 95 al 98 por ciento del ADN humano y el del chimpancé.

A pesar de ello, en pleno siglo XX, nos educaban con base a la teoría creacionista que se apoya en el libro del Génesis. Aún y que la teoría de Darwin había sido aceptada ya en todo el mundo, se seguía educando, en especial en las escuelas con formación religiosa, que los primeros humanos sobre la Tierra fueron Adán y Eva. Las creencias se nos imponían sobre la evidencia científica con una sola convicción: Dios creó el Universo y también a los seres humanos a quienes hizo a su imagen y semejanza en un pasado relativamente reciente.

Se criticaba la teoría de la evolución de Darwin y se forzaban datos para apoyar el relato de la creación descrito en la Biblia. Recuerdo que en épocas más recientes, al tener la mala ocurrencia de cuestionar el por qué científicos como Clair Patterson aseguraban con pruebas científicas que la Tierra tiene 4 mil 500 millones de años de edad, los creacionistas torcían la información diciendo que “en la biblia, los días significan miles de millones de años”. 

Lo hacían intentando vincular y entrelazar estos dos orígenes del todo, el que mostraba con pruebas la ciencia y teorías como el darwinismo, sabedores que la religión no requiere pruebas, pero la ciencia sí.

Pero a pesar de que compartimos importantes cantidades de ADN con animales y plantas, los creacionistas siguen negando que los organismos se transforman en especies completas de maneras diferentes y distintas a través de la evolución. Rechazan que organismos unicelulares evolucionaron en las plantas y los animales más complejos, finalmente evolucionaron hacia el Homo Sapiens.  

Hace unos años, visité la exhibición “Apto para todas las especies”, en el antiguo Colegio de San Ildefonso en la ciudad de México. La ilustraba la época, los lugares y personas que influyeron en Darwin para la formación de la teoría que marcó un antes y un después en la percepción del origen y la naturaleza de las especies. Se trata de una oportunidad que nos hace reflexionar sobre las responsabilidades que tenemos como humanos para fomentar una convivencia armoniosa con el resto del mundo natural.

Fue al terminar de ver esta magnífica obra, que me convencí que la ciencia no es apta para todas las especies. Y es que recordé un simpático argumento de la teoría creacionista que dice: ¿Si la evolución es cierta, porqué los changos no continúan evolucionando y se transforman en humanos? Pero leyendo las noticias de un gorila y su manada de changos que ahora irán a hacer sus fechorías electorales a Monterrey, es que llego a la conclusión de que la evolución continúa y la teoría de Darwin está más vigente que nunca: Ellos son la prueba.

 

@marcosduranf

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