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  • Jesús Marín Fotografia
Lunes, 05 Noviembre 2018 17:23

DOGMA DE FE

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La primera

 

Marcos Durán Flores

En París, la colina de Santa Genoveva, en el Barrio Latino se encuentra uno de los emblemáticos de la ciudad luz: El Panthéon. Para los fanáticos de la película “Medianoche en París”, del director Woody Allen, a sólo unos pasos del Pantheón, están las escaleras en donde Gil Pender abordaba el automóvil Peugeot antiguo, para viajar por el tiempo al París de los años 20, donde se encontró con Hemingway, Scott Fitzgerald, Picasso, Dalí y Buñuel; y luego al París de la “Belle Epoque” donde conoce a T.S. Elliot, Gauguin, Degas, Matisse y Henri de Toulouse-Lautrec.

 

El Panthéon es un edificio bellísimo, construido primero como iglesia y luego transformado en la tumba nacional para honrar a algunos de los más grandes hombres de Francia, al frente, en la parte superior una leyenda reza: “Aux grands hommes la patrie reconnaissante”: Para los grandes hombres de la patria agradecida. 

Al interior, están las criptas de 74 personalidades de la ciencia, literatura y la política que dieron lustro a Francia: Víctor Hugo, François Marie Arouet “Voltaire”, Emile Zola, Jean-Jacques Rousseau, Alexander Dumas. De mujeres, la primera fue Madame Curie, que en 1995, por decreto del Presidente francés François Mitterrand, sus restos fueron trasladados al Pantheón. Los “grandes hombres” habían dado paso a las “grandes mujeres”. Marie Curie a pesar de ser de origen polaco, fue “la primera mujer” en ser sepultada en este sitio destinado a ciudadanos franceses de excepción. Se homenajeaba a una científica a quien en una de sus expresiones eternas, dio testimonio de su grandeza: “El día en que el hombre se diese cuenta de sus profundas equivocaciones, habría terminado el progreso de la ciencia”.

Nacida en Varsovia, Polonia un 7 de Noviembre de 1867, Madame Curie, como se le conoció popularmente, soñaba con convertirse en científica y se mudó a Francia para estudiar en la Universidad de París en donde se doctoró en física. fue la primera mujer en ser aceptada como profesora en los 650 años que en ese tiempo tenía de fundada.

Marie Curie fue la primera mujer en ganar un Premio Nobel, el de Física, en 1903, que compartió con su esposo Pierre y el físico francés Henri Becquerel, por sus investigaciones sobre los fenómenos de radiación. Marie y su esposo Pierre lograron aislar dos nuevos elementos: el polonio, nombrado en honor a su país, y el radio. La separación del radio de los residuos radiactivos permitió su caracterización y posteriormente su aplicación y uso en el combate al cáncer con la radioterapia.

En 1911, ya individualmente, Madame Curie obtuvo otro Premio Nobel, esta vez de Química, gracias a su trabajo en la radiactividad. Era la primera persona a la que se le concedían dos Premios Nobel en distintos campos y la única mujer en lograrlo hasta ahora.

Ese mismo año, algunas de las mentes más brillantes de todos los tiempos se reunieron en Bruselas, Bélgica. Fue en el marco de la “Conferencia Solvay”, donde se discutieron los grandes descubrimientos y avances que en ese tiempo sacudían los cimientos de la física y que entonces llamaban “curiosos fenómenos”, como los rayos X, el efecto fotoeléctrico, la radiación nuclear y los electrones.

Presentes en el encuentro: Max Planck, padre de la teoría cuántica; Ernest Rutherford, descubridor del núcleo atómico; Henri Poincairé, matemático precursor de la teoría del caos; Heike Kamerlingh-Onnes, responsable del descubrimiento de la superconductividad; Albert Einstein con apenas 32 años y quien aún no publicaba su “Teoría de la Relatividad”. A esta reunión fue invitada una sola mujer: Marie Sklodowska-Curie.

Curie murió víctima de la radiación a la que se expuso por años, hecho que le impidió atestiguar que un año más tarde, el apellido Curie seguía dando lustró a la ciencia, cuando su hija Irène obtuvo el Nobel de Química de 1935 por sus investigaciones en la síntesis de elementos radioactivos. Tres Premios Nobel en una sola familia, ¿Nada mal, verdad?

Horas oscuras: Son estas, horas oscuras para mi amigo Alfonso “Poncho” Ochoa, el maldito cáncer se ha encargado de hacer lo que mejor sabe: Destruirlo todo. Mi solidaridad con él y su familia.

 

@marcosduranf

 

 

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