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  • Jesús Marín Fotografia
Sábado, 08 Septiembre 2018 09:32

Renovarse

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Marcos Durán Flores

George Eastman puso el negocio de la fotografía al alcance de las masas, una invención que en ese momento se trataba de un complicado proceso químico que la ponía muy lejos de las masas. Y aunque no queda lugar a dudas que el mérito de inventar la fotografía fue de los franceses Joseph Nicéphore Niépce y Louis Daguerre, Eastman la popularizó. Fue el 3 de septiembre del año 1888 cuando George Eastman recibió la patente de la “Cámara Kodak 100 Vista”, artefacto que utilizaba un rollo de película con la capacidad de capturar 100 imágenes sustituyendo de golpe el daguerrotipo.

 

Su logo publicitario “Usted apriete el botón y nosotros hacemos el resto” se aplicó de tal forma que para el público consumidor la fotografía dejó de ser complicada, lo que les permitió convertirse en la gran dueña del mercado de la fotografía a nivel mundial por más de 100 años. Los márgenes de ganancia de Kodak eran superiores al 70 por ciento, dominando más del 90 por ciento del negocio a nivel mundial. En la década de los ochentas sus ventas superaban los 10 mil millones de dólares, empleando a más de 145 mil personas. Kodak fue la Apple de su era. Ellos no inventaron la fotografía ni tampoco la cámara fotográfica, como Apple tampoco inventó la computadora, el teléfono celular ni el reproductor musical, pero innovaron de tal forma que lo hicieron sencillo y al alcance de todos. Con ganancias tan grandes, Kodak jamás reparó en invertir en desarrollo tecnológico, inventando en 1975 la fotografía digital, área en la cual registraron más de mil 100 patentes. Se trataba entonces de un prototipo de cámara fotográfica del tamaño de un tostador de pan que tenía una capacidad de resolución de la entonces escandalosa y bien definida calidad de 0.1 megapíxeles.

Pero muy rápido esta compañía, que se enorgullecía por su inversión tecnológica y por estar a la vanguardia, se mostraba sorprendida con la primera cámara electrónica a cargo de Sony. En un intento por despertar, lanzan al mercado en 1996 la “Cámara Kodak Advantix”, que tenía una resolución de un megapíxel y que permitía revisar las imágenes antes de decidir cuál imprimir. En sus manos tenían las patentes y desarrollo del mundo de las imágenes digitales, pero se aferraron al negocio que dominaban: la impresión de fotografía. A pesar de ello, en ese mismo año Kodak llegó a ser la cuarta compañía mejor valuada del mundo junto a Disney, Coca-Cola y Microsoft. Tan sólo 16 años después, en enero del 2012, se declaró en bancarrota.

Kodak por decenios dominó al mercado, invirtió en desarrollo tecnológico e incluso innovó al inventar la fotografía digital, pero jamás supo adaptarse y renovarse ante un mundo que prefería ver de inmediato sus fotografías publicadas en línea, compartirlas y guardarlas. Sin la fotografía digital sitios como Facebook y los medios actuales serían impensables.

Hoy las grandes máquinas impresoras de fotos, en donde uno podía dejar sus rollos con la promesa de revelado en una hora que se hacía eterna, se convirtieron en cosa del pasado, un pasado al que Kodak decidió aferrarse. El cambio en el uso hacia la fotografía digital fue tan vertiginoso y brutal que no lograron adaptarse a los gustos de los nuevos consumidores.

Sacudida por la competencia extranjera, Kodak tuvo durante más de 10 años una ventana de oportunidad para prepararse al cambio, pero decidieron hacer nada. Incluso cometieron el mismo error que su fundador cuando a la llegada de la fotografía a color, impulsada por Polaroid, George Eastman obcecado afirmaba que el mundo jamás migraría de la fotografía en blanco y negro.

La caída de Kodak es el ejemplo de que ser los líderes en el mercado no basta. Que las grandes inversiones en ciencia, tecnología e innovación tampoco son suficientes. Con una organización casi monolítica e inflexible, Kodak innovó pero no se renovó. Producía tecnología, pero no la aplicaba.

La frase de la fotógrafa de origen estadounidense, Berenice Abbott, podría resumir en un sólo clic el pasado, presente y futuro de una compañía que con un pasado orgulloso no pudo sobrevivir al futuro: “La fotografía sólo puede representar el presente. Una vez fotografiado, la fotografía se convierte en pasado”.

@marcosduranf

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