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Sábado, 03 Abril 2021 09:49

TRADICIONES POPULARES DESARRAIGADAS DE LA SEMANA SANTA

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Luis Alberto Vázquez Álvarez

La Semana Santa mexicana reúne, sincréticamente, rituales mexicas con la pasión de Cristo; está llena de tradiciones, usos y costumbres que se ofrendan solemnemente en diversos actos, litúrgicos y populares, que conmemoran la pasión, muerte y resurrección del Salvador.

 

Año 325 d.C., el Concilio de Nicea estableció que la Pascua de Resurrección había de ser celebrada cumpliendo determinadas normas: celebrase en domingo. No coincidir con la Pascua judía para evitar confusiones entre religiones; cristianos deben celebrarla solamente una vez al año.

Existieron a lo largo de siglos, en los países de raigambre católica, muchas costumbres que se convirtieron en ley pascual, aun cuando la jerarquía eclesiástica no las imponía e incluso, ha pedido que desaparezcan algunas de ellas por su insensatez, poniendo en peligro la propia salud; pero el pueblo sigue viviéndolas en su tradición religiosa.

Durante el virreinato era tiempo de guardar y de descanso laboral. En el siglo XIX se suspendían todos los negocios y toda la sociedad se reunía para conmemorarla. Cuando surgió el estado laico, la ley ya no la establece como asueto, aunque algunas empresas otorgan jueves y viernes santos como reposo.

Todo se iniciaba con el miércoles de ceniza y viernes de vigilia hasta el de Dolores; en este día las fuentes se adornaban con flores de colores y banderas de papel recortado de colores negro, morado y blanco. 

El domingo de ramos recuerda la entrada triunfal de Jesús de Nazareth a Jerusalén, recibido por el pueblo con palmas, júbilo y estrenando ropa nueva. Después manaba la época de tristeza. En las casas se cubrían espejos, cuadros e imágenes con telas moradas, similarmente en las iglesias toda representación que no fuese de la pasión.

La vestimenta femenina, al ser días de luto, exigían exclusivamente ropajes negros; vestido debajo de la rodilla, sin escotes y con mangas; mantilla, zapatos cerrados, medias, guantes, bolso pequeño sin adornos y las joyas, con contención en aquellas de posición económica alta; las humildes con rebozo liado sobre la cabeza y huaraches. No debe faltar el rosario en una mano y el cirio en la otra. Los hombres vestían traje o ropajes oscuros.

A los cristianos se les tenía prohibido bañarse durante la Semana Santa, al menos hasta el sábado. Deberían ayunar y abstenerse de comer carne roja, confesarse y mantener la radio apagada. Colores predominantes: morado (penitencia), rojo (pasión, dolor y sufrimiento), blanco (gloria y pureza) y verde (paz, serenidad y esperanza por la Resurrección).

El jueves iniciaban las tradiciones populares formales; visitaban siete templos distintos y escuchar el sermón de las siete palabras. Se celebra la última cena y el lavatorio de pies. Después la entrega de Jesús para su pasión escenificada en las calles. En las casas se ponía un altar dedicado a la Virgen de los Dolores adornado con velas y papel picado, maíz, trigo, chía, flores, y aguas de colores.

El viernes era el culmen de la pasión: se realiza el “Via Cruces” con itinerario para las 14 estaciones que siguió Jesús desde su condena a muerte hasta su colocación en el sepulcro (Iztapalapa desde 1843 utilizando ropajes de la época). Esa tarde todo se celebraba en silencio absoluto; las cofradías realizaban diversas procesiones como la del Santo Sepulcro (Campeche), la del silencio (SLP), de los cristos y de penitentes en Taxco; todas ellas llevando en andas gigantescas cruces de madera con el Cristo clavado y la Virgen María, siempre doliente. Muchos peregrinaban descalzos o de rodillas, algunos con nopales fuertemente atados al pecho y espalda para que las espinas penetraran la carne; otros cargan pesados fardos con púas sobre su espalda, muchos se azotaban con flagelos que terminaban en aguijones que laceraban la espalda y hubo quienes traspasaban con clavos manos y pies. Terminada la procesión cantaban el "Miserere", (salmo compuesto por el rey David para pedir perdón). 

Sábado: día de meditación y Vigilia Pascual; evocaba tranquilidad y paz, por lo que se prendían velas representando “El fuego nuevo”; se encendían hogueras gigantes para quemar los malos espíritus. Se visitaba la Virgen para darle el pésame. A las doce de la noche completo cambio; las campanas de las iglesias replicaban a “Gloria” significando que esta se había abierto y que todos los fieles difuntos podrían ya entrar a ella. En la vigilia de esa noche se consagra y enciende el cirio pascual, elaborado en cera de abeja; signo de Cristo resucitado.

Resurgía entonces un ambiente de celebración; los restaurantes y las pulquerías volvían a abrir sus puertas y la gente salía a la calle con matracas, cohetes y fuegos artificiales; se quemaba a Judas, el discípulo que entregó a Jesús; un muñeco elaborado con trapos y vestido con ropa vieja (en san Juan Chamula relleno de cohetes); algunos con características de personajes políticos o personas rechazadas por la sociedad.

El Domingo de Resurrección es día de máxima alegría y acto litúrgico católico más destacado.

Celebraciones colaterales: El entonces lejano pueblo de Tlalpan, conocido como San Agustín de las Cuevas, se transformaba en un gran casino; se jugaban dados, albures, apuestas; peleas de gallos (favoritas de Santa Anna) y carreras de caballos. 

El Tewerichic es la celebración de Semana Santa de los rarámuris; comprende la representación de una lucha entre los aliados de Dios y los guerreros del Diablo (fariseos o chabochis). Al final, el bien logra imponerse y los rarámuris festejan con baile, comida y bebiendo tesgüino.

 

• Dr. Luis Alberto Vázquez Álvarez, Ph.D. lagunero, catedrático del Tec de Monterrey, amante de la historia, la filosofía y la música. Luchador por la dignidad humana

 

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