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Viernes, 16 Octubre 2020 13:17

UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

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“Emily en Paris”

Sergio Arévalo

¿Quién no en su momento soñó con tener un amor en París? O darse una buena comilona al mero estilo de Julia Roberts, tal vez perderse en las calles y vivir alguna aventura de esas que ni los amigos más cercanos creerían. Es en gran parte que la literatura y el cine han puesto como escenario este lugar como uno de los más emblemáticos para desarrollo de historias de amor y pasión. 

 

Ya sea en musical como Moulin Rouge, dibujos animados al estilo de El jorobado de Notre Dame, en cine de arte como Amelie o Medianoche en París o de misterio y enigmas como El Código Da Vinci, París nos ha mostrado que es multifacético, y con la nueva serie de Netflix tItulada Emily en París lo vuelve hacer. Te quieres transportar a cada escenario pequeño y gran lugar que muestran. 

Sin duda nos gusta viajar leyendo, escuchando podcast, viendo series y películas. A veces recordamos esas calles por las que ya hemos caminado y ahora sirven de lugar de paso a los protagonistas, y otras ponemos el lugar en nuestra lista de deseos después de ver algo, esperando primero claro que ya pasen estos tiempos de pandemia para ir a ese lugar deseado. 

¿De qué va a todo esto? La serie transcurre casi en su totalidad en localizaciones del 5ème arrondissement, empezando por esa preciosidad de apartamento con vistas a la Place de l'Estrapade, una plaza de lo más pintoresca con un pasado oscuro que no se menciona en la serie ¡Pero!  hasta el año 1687 allí se torturaba a la gente públicamente colgándolos de un poste por las muñecas atadas a la espalda. La protagonista trabaja en el área de mercadotecnia y nos deja entrever como su día a día le permite generar ideas para sus campañas publicitarias. 

La primera temporada (porque que ya prometen la segunda) de Emily en París fue un éxito para Netflix, los números de transmisión son más que positivos. A unas semanas de su llegada a la plataforma de streaming ya cuenta con un grupo de fans y sus actores se han vuelto tendencia en las búsquedas en Google, además de que sus seguidores en redes sociales se han disparado. 

Sin embargo, la recepción no tuvo el mismo efecto en todas partes del mundo, como en Francia que, a pesar de mostrar unas increíbles postales de París, la forma de representar a los franceses ha provocado críticas que no hablan muy bien de la comedia protagonizada por Lily Collins, ¿por qué? Por mostrarlos aparentemente a los franceses como flojos, amargados y un tanto “fluidos” sexualmente. 

"La serie podría haber sido genial de no haber sido por la caricatura de los franceses. (...) son descritos como arrogantes, sucios, vagos, desagradables, amargados... pero afortunadamente esta joven americana llega para explicarnos cómo funciona la vida”, afirman, por ejemplo, en el medio AlloCiné. "Es simplemente deplorable, me pregunto por qué actores franceses aceptaron participar en la serie". 

Lo que es un debate ahorita en redes sociales, medios mexicanos han expresado ¿Y cuando el cine francés y americano nos ha puesto con sombrero, en medio de un desierto y hablando un norteño exótico? Parece ser que cuando ellos lo hacen es para representar parte de la esencia del país, pero cuando les toca a ellos, les pasa a incomodar ¿Qué cosas no?

La serie es una invitación a disfrutar del momento, adaptarnos a las situaciones que nos presenta la vida, compartir lo que vemos, de cierta forma volvernos generadores de contenido de una manera más positiva y estando rodeados de gente que aporte a nuestra vida.  Se me antojó un cuernito y un café ¿gustan?

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