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  • Jesús Marín Fotografia
Lunes, 29 Octubre 2018 17:42

IN CRESCENDO

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PAGLIACCI: DE HOMBRES Y PAYASOS

 

 

El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas;

Aquí aprendemos a reír con llanto, y también a llorar con carcajadas.

Reír llorando; Juan de Dios Peza 

 

 

Prometeo Murillo

La ópera ha sido, por antonomasia, el género artístico que une al mundo. Más de cuatro siglos de historia de la ópera la convierten en la corona del desarrollo cultural de una ciudad. Es decir, una ciudad que produce sus propias óperas, por así decirlo, ya brincó del otro lado. 

 

 

La ópera es un suceso que reviste a una comunidad en galas de gran ciudad. Su compleja producción, sus refinados elementos artísticos, sus elaborados escenarios y vestuarios, su poderosa complejidad en la producción y la dirección artística hacen que un montaje de ópera sea una suerte de gran, gran, gran pastel de celebración, del que todos estamos convidados. 

 

Sí, la ópera nos invita a un enorme banquete a los sentidos: música, canto, actuación, danza, artes escénicas… pero también memorables libretos, espectaculares escenografías, ingeniosos vestuarios y utilerías. La ópera es un juego que se juega con la imaginación, mientras ésta es impulsada por la gran catapulta de las artes combinadas. 

 

Como arte popular de los siglos XVII, XVIII y XIX, la ópera construyó en su entorno un culto propio: por los autores, las voces, los directores, los solistas.  Sin embargo, como tal, la ópera no demanda del público más que lo básico: puntualidad, atención y deseo de vivir la experiencia estética.

 

Pagliacci: La troupe llega a la ciudad 

Saltillo, la capital coahuilense, se engalana de ópera cada año, y cada vez más veces en el año. Sus producciones musicales se han visto enriquecidas con la presencia de la Orquesta Filarmónica del Desierto, que brinda la oportunidad a los cantantes profesionales y amateurs; egresados de las escuelas superiores de música, o formados en talleres de canto y coros, de integrarse en el formato en que la ópera debiera suceder: todo en vivo. 

 

A lo largo de los cuatro años de existencia de la orquesta, su participación en las producciones operísticas ha logrado que el desarrollo musical sea más que un desfogue de talentos. Se va convirtiendo en un reto que pone a prueba las estructuras sobre las que corre la formación artística, desde lo individual a lo institucional. 

 

Esto significa que, la importación de talentos para el montaje se reduzca a las cerezas del pastel: Los cantantes principales llegan como parte del intercambio cultural, aportando sus saberes y experiencias, estilos de otras escuelas y frescura. Sus rutilantes voces al servicio del público. 

 

Así, con el Festival Internacional de las Artes Julio Torri 2018, llega la tercera participación de la OFDC en el Fernando Soler, con una producción de la que, hasta donde un servidor lo sabe, se monta por primera vez en Coahuila el drama verista Pagliacci (voz italiana que significa Payasos), de Ruggero Leoncavallo; y que contiene una de las más inmortalizadas arias para tenor: "Recitar! Vesti la giubba" (literalmente, ¡A interpretar! Ponte el vestuario).

 

Pagliacci no falla a la tradición: aborda un drama universal, capaz de rebasar épocas y fronteras geográficas, capaz también de ser entendido aun que estés lejos de comprender el italiano. Pues expresa los contrastes entre sentimientos opuestos: La alegría contra la tristeza, el amor contra el odio, la confianza contra los celos y enfrenta al espectador a la dosis de drama, comedia y pasión de un, déjese triangulo, polígono amoroso que viven los integrantes de una troupe de artistas circenses. 

Drama en dos actos, con un prólogo; música y el libreto del compositor italiano Leoncavallo, la obra relata la tragedia de Canio, un productor y actor que sufre el desengaño de su mujer, Nedda; quien está enamorada de Silvio, y a su vez, es pretendida por Tonnio, un actor jorobado que, ante su desprecio, la denuncia con su celoso cónyuge. 

 

Con el ingenioso recurso del segundo acto, en que la trama del primer acto se repite como “una obra dentro de la obra”, y se desata como tragedia que a la fecha aún repite lecturas dentro de la cultura popular: el payaso triste al final mata a todos. 

 

Pagliacci retoma la gran duda filosófica que encierran las mascaradas: ¿Qué hay detrás de la risa? Como versa el poema de juan de Dios Peza, Reír Llorando; “¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe!”.  La vigencia del consejo no tiene fecha de caducidad. 

 

La producción en Saltillo

La producción en Saltillo involucró la participación de un elenco internacional, acompañado por la Orquesta Filarmónica del Desierto Coahuila de Zaragoza; con la producción de la compañía Ópera de México, con la dirección de escena del Mtro. Arturo Rodríguez, que a su vez interpreta a Silvio.

 

Canio (Pagliaccio del Segundo acto) interpretado por el tenor Carlos Arturo Galván, Nedda (Colombina), en voz de la soprano Liz Elizabeth Rodríguez Berrios; Tonnio (Taddeo), es interpretado por el barítono Óscar Velázquez; y Beppe (Arlequín) por Christopher Hernández. 

 

Participan los coros de la Secretaría de Cultura de Coahuila; el Coro Esperanza Azteca Saltillo, cantantes del Taller de Ópera UA de C; y el Colectivo Teatro Ambulante, con los artistas del circo. El director concertador, cae en la batuta del Maestro Natanael Espinoza. 

 

Pagliacci se presentó el día sábado 27 del presente año, en el Teatro de la Ciudad Fernando Soler, de Saltillo; unas horas después de que escribo estas líneas. 

 

Prometeo Murillo es divulgador y promotor cultural; es gerente general en Orquesta Filarmónica del Desierto, Coahuila de Zaragoza. Cursa estudios de Maestría en Promoción y Desarrollo Cultural en la UA de C.

 

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