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  • Jesús Marín Fotografia
Lunes, 22 Octubre 2018 08:34

IN CRESCENDO

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LA MÚSICA COMO PRINCIPIO DE IDENTIDAD: DOS DÍAS CON ARTURO MÁRQUEZ

 

Prometeo Murillo

 

Día uno: Conociendo al Maestro

Uno de los grandes riesgos de conocer en persona a los grandes maestros es que seguramente podrán decepcionarte. Y sobre eso tengo buenas noticias: Arturo Márquez es esa persona que imaginamos. Alguien cuya presencia transmite la paz de un hombre de bien, un bendecido de la música que pareciera observar el mundo a otra velocidad. 

 

 

Su calidez y generosidad se hizo presente durante el homenaje que, en el marco del Festival Internacional de las Artes Julio Torri 2018 se le ofreció el pasado viernes 19 en el Teatro de la Ciudad Fernando Soler, de la ciudad de Saltillo; en que la Filarmónica del Desierto ofreció una selección de sus obras. Los jóvenes músicos de la orquesta tuvieron la grandiosa oportunidad de convivir con el maestro, escuchar de su voz las apreciaciones sobre su propia obra e interpretarlas para él. 

 

Lejano a cualquier tipo de enfado, Márquez no solo corrigió aspectos musicales, sino que compartió en distintos momentos algunos detalles que parecieran secretos, simbolismos ocultos detrás de los sonidos, desentrañó las intenciones de tal o cual pasaje y procuró abrir esa conversación que sucede entre aquellos que practican un mismo oficio. 

 

Personalmente pude manifestarle, gozando de toda la atención de quienes viajan solos en un auto, mi preferencia por el Danzón No. 8 sobre los demás. Le expliqué que, para mí, la enorme arabesca que se repite mientras crece y crece, representa una manifestación de la identidad, que desde la individualidad se integra al gran canto de la orquestación: esto es lo que soy, y vengo ser parte de esto que somos. 

 

Márquez me miró condescendiente, aprobando con una sonrisa mi versión. “Estás muy acertado”, me dijo. Y para corroborar que no me lo decía como un cumplido a mis esfuerzos, remató: “Ese danzón se lo dediqué al maestro (José Antonio) Abreu”. Y no está de más decirlo, Abreu fue el creador del El Sistema (Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela), que llegó a integrar a más de dos millones de personas -principalmente niños y jóvenes- asociadas al proyecto como estudiantes, maestros, administrativos y facilitadores, entre el momento de su creación en 1975, al día de la muerte del maestro, en 2018.

 

Márquez -como Abreu- apuesta por el camino de la música como principio de identidad, individual y colectiva, para la formación temprana de niños, niñas y jóvenes y con ello, procurar mejores hombres y mujeres para el futuro. A través del proyecto SONEMOS (Sistema de Agrupaciones Musicales Comunitarias del Estado de Morelos) Arturo Márquez busca formar -no solo instrumentistas enfrascados en un sistema de competencia individual-, sino gente con espíritu filarmónico, con la conciencia orquestal de ser parte de un gran todo, armónico y concertante. In crescendo. 

Día Dos: El concierto 

 

Como lo conté en la anterior entrega, La Orquesta Filarmónica del Desierto rindió un concierto homenaje al maestro Márquez, mismo que sirvió como base de la entrega de un reconocimiento que, de manos de la titular de cultura, Ana Sofía García Camil, recibió en una emotiva ceremonia que destacó por el amplio y generoso abrigo por parte de los músicos y artistas coahuilenses en el público, quienes acudieron a dar fe de ese reconocimiento y brindar su prolongado aplauso.

 

En sus palabras de agradecimiento, el maestro Márquez mostró una humildad propia de los grandes, brindó palabras de aliento a quienes incursionan en la música y, recordó con asombro, lo difícil que era acceder a una orquesta sinfónica, siquiera para ir a un concierto. Destacó el hecho de que cada vez más ciudades y entidades del norte cuentan con una orquesta, e invitó a valorarlas. 

 

En el programa, corrieron obras de una acertadísima selección del Mtro. Natanael Espinoza, en que se pudieron escuchar los danzones No. 2, No. 4 y No. 8; la Leyenda de Miliano; Conga de Fuego; La pasión según San Juan de Letrán (Movimiento), con la participación solista del regio José Enrique Guzmán, en el arpa; y Son de tierra candente (Movimiento), con la participación solista de José Gregorio Nieto, violoncelista venezolano. 

 

Y al final, fotos, flores, autógrafos, calidez de propios y extraños, que de alguna manera encontraron en la música de Márquez el vehículo para auto reconocer la belleza de lo mexicano, nuestra indudable genética musical. Todos queríamos una foto con el maestro Márquez. Poder decir que somos de su tiempo y lo conocimos. Que estrechamos su mano y corrimos ese riesgo, el de conocer a tus ídolos de la infancia y darte cuenta de que, su trabajo, es parte de nuestra identidad. 

 

Gracias maestro, por tanta música. 

 

Prometeo Murillo es divulgador y promotor cultural; es gerente general en Orquesta Filarmónica del Desierto, Coahuila de Zaragoza. Cursa estudios de Maestría en Promoción y Desarrollo Cultural en la UA de C.

 

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