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  • Jesús Marín Fotografia
Jueves, 07 Diciembre 2017 09:30

UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

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Labios partidos


“Todo el tiempo te dicen que subas a la habitación de alguien. Hay que ser lista y saber esquivar”. Pamela Anderson.

Sergio Arévalo
Durante décadas hablar de Hollywood era sinónimo de éxito, gloria, triunfo, ráfagas de luces de las cámaras que te acaparan, alfombras rojas, vinos caros, belleza, todo con lo que los jóvenes podían soñar ser, una idea que la hacían lejana, algo que no cualquiera podría llegar a ser, pero más de uno mataría por llegar a tenerlo. Tener fama, que en todo el mundo te reconocieran, un anhelo en el cual jamás se pensó las consecuencias, el costo, el drama que podría tener alcanzar estos sueños.


Ya hace un mes el periódico The New York Times destapó las acusaciones de acoso sexual contra el afamado productor Harvey Weinstein, cuya conducta era allí un secreto a voces; y se desató un escándalo sin precedentes que ha tenido como consecuencias inmediatas el fin de su trayectoria en el cine, que otras mujeres a las que acosó hablaran de ello y que más personas denunciasen sus propios casos, como los que implican al oscarizado actor Kevin Spacey o al cineasta Brett Ratner, entre otros y cada vez más.
No podemos solamente quitar los nombres de sus películas, la negación del pasado es absurda e inútil hasta como acto simbólico y únicamente conduce a prácticas irracionales como lo es rechazar grandes obras de cine por su participación, que no van a dejar de serlo porque las produjesen Weinstein o actuara en ellas Spacey. Como dirían mi abuela, “no es cosa solamente barrer por donde ve la suegra”, se tiene que ver el problema de manera profunda.
Hacer como que se hace justicia y como que juzgamos a los involucrados, no es realmente lo que desean las víctimas de acoso ni las ayuda en absoluto en el proceso que vivieron o en el que se encuentran todavía. Este escándalo debe de servir para que el callar por el “qué dirán” o por tener la idea generalizada de “así es este negocio” termine, que salga a la luz todas aquellas injusticias, esas voces que callaron por miedo al escrutinio público y generar acciones para castigar y prevenir este tipo de situaciones.
Y este tipo de actividades no son solamente en la capital del cine y glamour, ¡NO! Ni aprovechemos para tratar de hacernos los santos y juzgar a terceros sin ver lo que tenemos en casa. La farándula local no se queda atrás, la actriz Kate del Castillo destapó un supuesto catálogo en que se ofrecía a actrices de Televisa a “gente que mete dinero…quienes compran los tiempos de aire”, afirmó en una entrevista.
Debemos aprovechar este tipo de sucesos para poner en la agenda mediática un problema que no es novedad, pero por más campañas que se han hecho parece que esto no disminuye, al contrario en los últimos cinco años a existido un aumento de situaciones de acoso. Hagamos un cambio hoy, para no arrepentirnos mañana.
Dejemos a un lado comentarios como “así es esto”, “así se manejan allí”, “si ellas lo hacen así debe de ser”, empecemos por dejar de generalizar, de pensar que porque unos lo hacen, es lo que esta bien. El cambio empieza en uno.

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