Create a Joomla website with Joomla Templates. These Joomla Themes are reviewed and tested for optimal performance. High Quality, Premium Joomla Templates for Your Site

  • Jesús Marín Fotografia
Miércoles, 01 Noviembre 2017 19:24

UNA TAZA Y DOS DE CULTURA

Valora este artículo
(0 votos)



Yo veo rojo con blanco

Sergio Arévalo
En el Ateneo Fuente tuve mi primera novia, es allí mismo afuera de una de las cafeterías más emblemáticas que lleva por nombre “El Danés” di mi primer torpe beso, en esa institución es donde conocí a grandes amigos que hasta la fecha guardo en mi directorio del celular y les doy “like” a sus publicaciones de Facebook, porque aunque los tiempos para vernos son pocos, los pensamientos y alegrías que llevo en mi memoria son muchos.


Van bastante personas que con cara de hastío han dicho “otro ateneísta” cuando menciono donde estudié la preparatoria, y es que no importa la generación en la que hayas salido, los recuerdos en esa institución a más de uno le llena el pecho de orgullo y el ego se infla con solo una palabra: Ateneo, lugar en el que la gran mayoría hicimos nuestras primeras grandes locuras y fue punta de flecha para ir construyendo nuestros sueños.
Dejemos a un lado el discurso político-educativo que se da cada vez que hablamos del Ateneo Fuente, donde se hace hincapié de sus 150 años de historia y nos recuerdan que es cuna de hombres y mujeres ilustres, hogar de un Museo Natural y una Pinacoteca que resguarda obras dignas de cualquier galería de arte en el extranjero, una biblioteca de película, un tercer y cuarto piso que no nos convendría que hablaran así como un paraninfo en el cual se guarda el eco de grandes discursos que se han impartido a lo largo de los años etcétera, etcétera.
Mejor recordemos aquellas primeras veces que vivimos en nuestra etapa de preparatoria, esa sensación de peligro de correrte la clase y temor a encontrarte al docente en los pasillos y que te dijera algo o simplemente con la mirada que te dejara saber que ibas a pagar esa muestra de rebeldía, el primer cigarrillo que te ofrecieron, del despertar sexual que se empezaba a rumorar en las platicas íntimas entre amigos en las cafeterías y el escuchar por primera vez términos como “darketo”, “rockero”, “punk” y “gay” entre otras etiquetas típicas de vocabulario de preparatoriano en otros términos “puberto”.
Cómo no recordar tu “ubicación ateneísta” que era cuando al pasar los meses de ingresar detectabas perfectamente quien es foráneo a tu institución, hacer de la escuela un estado y que cada número de salón fuera un municipio así como sus áreas, no era extraño preguntar a alguna persona recién conocida ¿cómo te llamas? Seguido de ¿dónde te juntas?, y de allí sacar un montón de conjeturas, como el lugar en la cadena alimenticia de popularidad al que pertenecía tu recién conocido, adolescentes al fin.
Recordar las votaciones por el/la presidente de sociedad de alumnos, persona que si no eras popular de la nada te hacia caso buscando el voto (nada fuera de lo normal), y su administración se evaluaba si hacia o no bailes y lo divertidos que estos fueran, aunque hubiera otras cosas en pro de la comunidad estudiantil. Participar en las semanas culturales en las que los ñoños ganaban concursos de las academias, los de biblioteca salían victoriosos en concursos de redacción y dibujo, mientras que descubrías en el concurso de canto aquellas voces talentosas de las personas que menos esperabas.
Dentro de las aulas se viven emociones, sentimientos, no era raro el saber el chisme de gente que nunca has cruzado palabra pero que tenías bien ubicada, o al final ya casi a punto de egresar hacerte amigo de la persona que al parecer tuvo muchas clases junto contigo y no recuerdas.
Portar con orgullo cualquier playera que te distinga como Ateneísta (que mejor que con sus colores rojo y blanco), votar por la reina que considerabas subjetivamente más bella o la que te la pidió después de darte un dulce y decidir si el rey feo debe ser feo o darle tu voto al guapo que cree que es irónico ganar esa corona.
Escuchar apodos de los docentes y recordar perfectamente a “El camarón”, “La Coyota”, tener hasta la fecha apellidos grabados como “Montalvo”, “Cordero”, “Pérez Ocampo”, reconocer la increíble memoria y pasión por las letras de Joel Alfaro, admirar la inteligencia de Margarita de Hoyos, escuchar con atención cada historia que Marquitos te platicaba cuando le ibas a preguntar algo de la graduación, reconocer las palabras sabías de Saydel al decirte cada vez que te lo topabas “se feliz”, reflexionar de cómo es verdaderamente la vida con las platicas de Giovanni de la Peña, platicar cómo “Richo” en su clase de física se subía al escritorio para explicar la gravedad y muchas anécdotas más de maestros que no solamente lo fueron en el aula sino en la vida.
En una serie de entrevistas que se realizaron para festejar el 145 aniversario de la institución se le preguntó a hombres y mujeres egresados del Colegio cómo definiría su estancia dentro de la institución, algunos se aventaron su discurso digno de una candidatura a diputado, otros fueron tímidos y tardaron en llegar al corazón de su mensaje, pero la palabra clave era una misma, era un sentimiento homogéneo: libertad.
Soy Ateneísta.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Desarrollado por Netstream © 2018 La Otra Plana