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  • Jesús Marín Fotografia
Jueves, 01 Diciembre 2016 09:30

Torreón nos manda al DF, dos cosas: Leche y actores

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Raúl Adalid Sáinz
En un día de filmación de la película "Los Reyes del Juego", salió el tema. Varios de aquellos compañeros de trabajo saben de mi origen lagunero. Algunos de ellos, que conocen muchos actores de la Comarca, han oído que se dice que la Laguna sólo manda al DF, dos cosas: Leche y actores.
Es que son bastantes los actores que el terruño ha originado. ¿Por qué? No lo sé con claridad. En mi caso responde a una necesidad imperiosa. A los diecisiete años descubrí el teatro y fue encontrar una pepita de oro en un río que no llevaba más que aguas de mi propia vagancia.
Estaba inquieto, mi sensibilidad me grita

ba cosas pero no sabía qué quería. Un día apareció en mi vida una invitación de mi maestro de literatura Francisco Amparán, para ver una obra teatral, "Luz de Gas", y ahí cambió mi vida. Esa obra dirigida por el gran Rogelio Luévano le dio faro de luz a mi vida.
Los actores en la Laguna no teníamos posibilidad de llevar una continuidad teatral dentro del marco amateur, al menos en esos años, desconozco la actualidad, así que con muy poca experiencia decidíamos venirnos a México. No hablaré de la historia teatral lagunera pero hubo tres personas fundamentales para el gusto teatral, en captación de público y en crear inquietud para los que decidimos convertirnos en actores.
Me refiero al Doctor Alfonso Garibay, Rogelio Luévano y Jorge Méndez Garza. De ahí surgieron más antorchas que hicieron del teatro una expresión. No sé cómo sea el lagunero ahora en estos tiempos, pero en esos años setenteros finales, el lagunero tenía una gran capacidad de sorpresa, de abrirse emotivamente.
La falta de tradición histórica y cultural nos hacía poseer una ingenuidad imaginativa. No olvidar que Torreón es una ciudad muy joven. Más en esos años. Imaginativos, sí. Yo recuerdo con mis cuates de la secundaria, sacar las guitarras, poner cajas de madera (esas de bodega del Mercado de Abastos, las de las naranjas) y simular éstas una batería. Jugábamos a que éramos "Los Beatles".
Yo era el baterista, los méndigos me decían que yo fuera Ringo. ¿Sería acaso por mi griega nariz? Que tardes carajo. Sí, éramos chavos imaginativos. Así que si el teatro aparecía en ese tipo de tesitura de gente podía darse que florecieran actores. Ustedes que me leen, los que lo hacen ahora, lo cual agradezco en el alma, les pregunto, ¿Por qué será que en un lugar desértico y con muy poca historia cultural se han dado tantos actores?
Un día un paisano dijo, que era el arsénico que tenía el agua en la Laguna, que ese vital líquido era el culpable. Vaya pues, bendita locura, cualquiera que sea el caso. El hecho es que la Laguna sólo manda dos cosas al DF: Leche y actores. Yo agregaría una exportación más: los goles y calidad de Oribe Peralta que lo han traído al inefable América. Todos nos equivocamos.
Raúl Adalid Sainz,Cd de México-Tenochtitlan.

Nota: Escrito dedicado a todos esos laguneros que han partido al mundo con sus sueños a cuestas. Ellos también son actores de este Teatro llamado vida.

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